Cuatro estaciones en La Habana

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Fotograma de la serie “Cuatro estaciones en La Habana” con Mario Conde (Jorge Perugorría) y Manolo Palacios (Carlos Enrique Almirante). Foto internet.

Óscar Sotelo Ortiz
@oscarsopos

Basada en los libros Pasado perfecto, Vientos de cuaresma, Máscaras y Paisaje de Otoño del escritor Leonardo Padura, la miniserie “Cuatro estaciones en La Habana” del género ficción detectivesca, desarrolla la historia del teniente Mario Conde, quien debe resolver los más inusitados casos policíacos poniendo al desnudo las dificultades y particularidades de una realidad compleja pero fascinante como la cubana.

Con la imponente ciudad de La Habana como escenario y en la difícil década de los noventas, conocida como el “periodo especial”, la serie dibuja desde la perspectiva de su protagonista un relato apasionante y nostálgico de una sociedad que alimenta desde sus cotidianidades exóticas, los acontecimientos e historias que se desarrollan en cuatro capítulos que representan las peculiares estaciones del año en el país caribeño.

Co-producción hispano-alemana-cubana de Tornasol Films y Nadcom Film, con dirección de Félix Viscarret, actuación estelar de Jorge Perugorría y un elenco prolijo donde se destaca la presencia de la colombiana Juanita Acosta, “Cuatro estaciones” fue estrenada en el año 2016 en la plataforma Netflix y ganadora del premio Platino a la mejor mini serie en el año 2017. Un proyecto que como el mismo director contó, era “marciano pero irresistible”.

El toque Padura

Posiblemente lo más determinante de la miniserie sea el guión adaptado del controversial Leonardo Padura y de la también escritora Lucía López Coll. Con el toque renovador, excelso y crítico, característico de Padura en la novela negra, “Cuatro estaciones” cristaliza el retrato generacional de un periodo que dejó su huella histórica en la Cuba revolucionaria, y que aún hoy representa una época donde los recuerdos se combinan con la crisis, la resistencia y las profundas dificultades sociales.

En lo que se considera una serie “noir” con características que solo el Caribe puede generar, las historias de “Cuatro estaciones” se enriquecen con una ambiciosa apuesta cinematográfica, donde se destaca la dirección de arte y de fotografía, dejando al espectador atrapado con la enigmática y preciosa ciudad habanera.

Conde

El también autor del best seller El hombre que amaba los perros, construye en el personaje del introvertido, melancólico y sagaz Mario Conde, un arquetipo de la vida en el “periodo especial” donde el amor, la amistad y la búsqueda de la justicia se enfrentan a la corrupción, la doble moral, el oportunismo y el crimen en contextos paradigmáticos.

Conde junto a su colega “Manolo” Palacios, investigan y resuelven de manera poco ortodoxa una serie de casos criminales que tocan puntos neurálgicos en la sociedad cubana como el narcotráfico, la homosexualidad y la burocracia, lo cual va mezclando una relación estrecha entre la vida de los personajes y sus objetivos profesionales en un terreno conflictivo.

Escuálida y conmovedora

Conde, quien en sus ratos libres de su vida caótica sueña con la labor épica de la literatura, describe sus anónimas historias como una muestra “escuálida y conmovedora” de una época. Por supuesto en el horizonte está la intención de Padura por describir no sólo la personalidad de su protagonista sino caracterizar el horizonte de su obra.

“Cuatro estaciones” se convierte en una excelente alternativa para los y las amantes de las series, ya que puede considerarse como una joya escondida en las profundidades de la plataforma Netflix. Recomendada.

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