Cuando la leche se amarga

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Bajo el lema “¡Con la leche no se juega!” cientos de productores de La Sabana de Bogotá apoyan el paro agrario. También el alcalde de Zipaquirá Marco Tulio Sánchez, y monseñor Héctor Cubillos Peña. Duros cuestionamientos a los tratados de libre comercio

Campesino Foto pág 9
Las condiciones para la explotación de leche de pequeños productores no permite competir con los derivados de este producto que se importan de Europa.

Pabloé

Cuando el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, se dio a la tarea de descalificar el paro agrario, nunca imaginó que las más altas autoridades civiles y eclesiásticas de la Sabana de Bogotá, el antejardín de la Casa de Nariño, harían causa común con los pequeños y medianos productores de leche, en búsqueda de reales soluciones a la difícil encrucijada de ruina en que se encuentran. Pudo más la realidad que se vive día a día en el campo que la campaña de satanización.

En Zipaquirá, Cundinamarca, distante a 45 kilómetros del Distrito Capital, fue el propio Obispo, Monseñor Héctor Cubillos Peña, quien el pasado 19 de agosto, desde la Plaza de los Comuneros conminó al ejecutivo nacional a prestar mayor atención a los hombres y mujeres del sector agrícola, quienes con el sudor de su frente y el trabajo de todos los integrantes de sus familias, desde el más viejo hasta el más joven, garantizan el sustento diario de los colombianos, sostuvo el alto prelado de la iglesia católica.

Por su parte, el alcalde de Zipaquirá, pujante población con un presupuesto superior a los 80.000 millones de pesos, llegó más lejos: reconoció públicamente que las soluciones a tan graves problemas escapan de las manos de las autoridades territoriales. Y aunque refrendó su compromiso de continuar acompañando a los productores de leche, señaló que se trata de políticas de Estado del más alto nivel que seguramente no tuvieron en cuentan los efectos nocivos que acarrearían.

Más afectados

Y estos no han sido de poca monta, como lo denunciaron con alegría y coraje los cientos de manifestantes que después de la homilía iniciaron una marcha por las principales calles de la población, con participación de delegaciones provenientes de distintas municipalidades sabaneras. La fuerza de la cuenca lechera de Ubaté se la llevaron los mineros. Los de Sopó, Chía, Nemocón y Cogua, entre otras cuencas lecheras, se destacaron por su entusiasmo.

Doña Miriam Sierra, una líder de la parte alta de Zipaquirá que durante los últimos 27 años de su vida se ha dedicado a la actividad lechera, ve con preocupación el derrumbamiento de su patrimonio, y el de su familia, por cuenta de los tratados de libre comercio que vienen inundando el país de lactosueros y leche en polvo, entre otros derivados. Lo más triste es que dichos productos provienen de naciones cuyos gobiernos ofrecen generosos subsidios y asistencia a sus lecheros, algo que en este país no ocurre. En Colombia, se estima que los productores lecheros directos suman 380 mil familias, la inmensa mayoría pequeños o muy pequeños.

De acuerdo con el Departamento Nacional de Estadísticas, Dane, el sector industrial lácteo viene registrando un crecimiento anual del 9%, gracias al uso que le vienen dando a los tratados de libre comercio vigentes. Sin empezarse a ejecutar el TLC con la Unión Europea que arrancó el pasado 1° de agosto, el conglomerado Alpina viene lucrándose con la importación de quesos provenientes de Estados Unidos, sin que ninguna autoridad gubernamental intervenga, pese a que dichos productos en el mercado interno significan la ruina de los productores. Como lo son un par de zapatos chinos frente a otro par de zapatos producidos en el barrio Restrepo de Bogotá.

Y ello no solo afecta la leche o los zapatos. En las grandes superficies ya ofertan, para mencionar el sector cárnico, “hígado nacional: $4.500, libra”, frente a “hígado importado: $3.700”.

En consecuencia, se estima en 12.37% la disminución de los ingresos de los productores lecheros, una auténtica destorcida de sus economías.

Con insumos por la nubes y con asistencia técnica bien precaria por cuenta, entre otras entidades de Fedegan, organismo rector del sector que hasta ahora se ha mostrado más proclive en ponerle el acelerador a los TLC que en asumir la camiseta de los ganaderos, lo cierto del caso es que el futuro de los productores se muestra tan incierto como el de los caficultores, cacaoteros o arroceros, entre otros sectores de la economía primaria.