Crisis de inmigrantes: ¡Que respondan las grandes potencias!

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Europa y Estados Unidos, que hacen esfuerzos “humanitarios” por albergar un reducido número de inmigrantes en sus países, antes atizaron las guerras, armaron y entrenaron grupos terroristas que hoy causan la diáspora

Alberto Acevedo

La tragedia, multiplicada miles de veces, que viven cientos de refugiados que cada día hacen piruetas para cruzar el mar y alcanzar la orilla de los países europeos, o cruzan fronteras de mil maneras, sigue siendo noticia en los grandes periódicos del mundo.

En un lapso no mayor de dos semanas, se estima que cincuenta mil refugiados, provenientes de Siria, África y el Medio Oriente, han llegado a Europa reclamando asilo. Sin embargo, la cifra es tímida frente al volumen de inmigrantes que ya se encuentran en varios países del viejo continente.

Solamente en la isla de Lesbos, en Grecia, se encuentran en estos momentos 325 mil inmigrantes a la espera de una reubicación, de un hogar, y siguen llegando a ese sitio miles de personas que tratan de cruzar las vallas de Hungría, Bulgaria, Calais y otros lugares, que prometieron recibir modestas cuotas de personas que han cruzado el mar, y que no se compadecen con un fenómeno desbordado. Más de 600 mil sirios y afganos esperan ser acogidos por Europa, fuera de los que ya llegaron a diversos países.

La semana pasada, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junker, dijo que los países de la comunidad europea están en disposición de acoger “con los brazos abiertos” a unos 160 mil refugiados en los próximos dos años. Es una cifra completamente alejada de la realidad del fenómeno migratorio, que afecta prácticamente todas las fronteras de Europa. La cantidad que propone el diplomático europeo es inferior inclusive a la de los refugiados que hoy se encuentran en Grecia. Sin contar con el resto de países europeos.

Soluciones insuficientes

En abril pasado, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre derechos humanos de los migrantes, el canadiense François Crépeau, dijo que los países ricos, y no sólo Europa, deberían prepararse para recibir un millón de refugiados en los próximos cinco años, para aliviar la crisis migratoria y las tragedias en el Mediterráneo.

En otros escenarios del mundo se discuten las cuotas de refugiados que varios países estarían en condiciones de recibir. El problema no es en realidad ese, el de los cupos de inmigrantes, y en últimas de si se cierran o se abren las fronteras, sino, qué fue lo que hizo que miles de personas tuvieran que abandonar su patria, su cultura; y quiénes son los responsables de la aplicación de políticas criminales que han provocado semejante avalancha de desplazamientos.

La paradoja es que esas miles de personas que cruzan el Mediterráneo para escapar de las hambrunas y la guerra, piden que los acojan los países que han causado esas hambrunas y esas guerras.

Hace poco, la parlamentaria alemana Annette Groth, del partido Die Linke (La Izquierda), reconoció que las grandes potencias hicieron de la venta de armas un lucrativo negocio, que armaron y entrenaron a los grupos terroristas que han provocado conflictos internos en muchos países de África y el Medio Oriente, los que a su vez provocaron el fenómeno migratorio que hoy conmueve al mundo.

“Son nuestras armas las que destruyen esos países y diezman a sus poblaciones”, dijo la parlamentaria y activista de derechos humanos, quien agregó: “Alemania es el tercer mayor exportador de armas, y tenemos muy buenas relaciones, hasta la exageración, con países como Arabia Saudita y Qatar, a pesar de que existe una gran oposición a esto, y mi partido siempre se opone, al igual que el verdadero movimiento pacifista. Nuestro gobierno aún está entregando armas a Arabia Saudita, que a su vez apoya al Estado Islámico, a los yihadistas. ¿De qué estamos hablando?”, puntualizó la parlamentaria alemana.

El drama sirio

El ministro de Relaciones Exteriores de Eslovaquia, Miroslav Lajcak, ha reconocido que “la Unión Europea participa activamente de los acontecimientos en Siria. En cierto modo, contribuimos a la guerra civil en Siria, por culpa de la cual los inmigrantes buscan irse a Europa”.

Por su parte Ramkán Kadýrov, líder de la República Rusa de Chechenia, ha dicho que “Occidente es responsable de las tragedias que se están viviendo actualmente en Afganistán, Irak, Siria, Palestina, Yemen, Libia, Argelia y otros países”, que generan desplazamientos masivos.

La reiterada alusión a Siria, como foco de desplazamientos, es porque la mayoría de inmigrantes que hoy llegan a las costas y fronteras europeas provienen de este país, en un intento desesperado por salvarse de una guerra que en los últimos cinco años ha provocado 200 mil muertos, el desplazamiento interno de ocho millones de personas y el éxodo de cuatro millones y medio más a países vecinos, paran un total de 12 millones de refugiados.

Pero no son las guerras las únicas causantes de la inmigración. También la explotación capitalista. Y no sólo la Unión Europea es responsable sino en general las grandes potencias industrializadas. Todo el continente africano, agotado por las sequías a causa del cambio climático, la eliminación del gasto social por imposición de la banca internacional, el arrasamiento de la agricultura doméstica, sostén de millones de bocas y la desintegración social, a causa de la imposición de las reglas del mercado, provocan ahora el éxodo de millones de personas en el continente negro.

Ya habían perdido la patria

Un aspecto menos conocido en la tragedia de los migrantes, es que una buena parte de ellos son palestinos que anteriormente habían tenido que abandonar su patria. Esto marca una diferencia. Porque no son como los sirios o los africanos que son arrancados de su patria. Los palestinos ya habían sido expatriados. Muchos de ellos habían llegado a Siria y se albergaban en el campo de refugiados de Yarmouk, considerado como la capital de Palestina en el exilio. Allí vivían en condiciones decentes y con relativa estabilidad.

Pero el conflicto sirio destruyó esa ilusión. Yarmouk es hoy un montón de ruinas como producto de los bombardeos de las facciones terroristas que amenazan al gobierno de ese país. Los palestinos, ya desplazados de otras guerras, han caído en manos de pandillas criminales de traficantes de personas, que les cobran una fortuna por llevarlos a Europa.

Entonces, la solución a la crisis de los refugiados no es ofrecerles un albergue provisional, una limosna. La solución de la crisis migratoria pasa por resolver el problema de la tierra usurpada del pueblo palestino, de la inversión social y la condonación de la deuda criminal a los países africanos, de la suspensión de la ayuda militar y el entrenamiento a los grupos terroristas que causan la muerte y la desolación en el Medio Oriente.

Las grandes potencias occidentales han causado esta tragedia humanitaria y son ellas las que deben responder de manera integral a la solución del problema. Para que miles de mujeres, ancianos y niños no se sigan ahogando en el mar y asfixiando en furgonetas.