Corregir, luchar y avanzar

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Iván Márquez.

Zabier Hernández Buelvas
@ZabierHernndez

Desde que se firmó el acuerdo de paz el 24 de noviembre de 2016 entre las FARC-EP y el Estado colombiano no se había declarado públicamente una verdad tan contundente como la que acaba de expresar Iván Márquez, jefe negociador de las FARC en la mesa de La Habana.

Esta verdad tiene que ver con una historia en la que los comunistas colombianos volvimos a confiar de buena fe en un Estado y en una oligarquía colombiana que ha sido sistemáticamente pro imperialista, criminal, mafiosa y mentirosa. Una verdad que nos recuerda una reincidencia histórica de actuar con base en la buena fe y la voluntad y no en la interpretación científico-marxista de la historia, reincidencia demostrada desde el asesinato de Rafael Uribe Uribe, Guadalupe Salcedo, de Jorge Eliécer Gaitán, el exterminio de la UP y ahora, a dos años de entregadas las armas y firmada la paz, van 10 líderes y lideresas sociales, étnicos y populares asesinados y el incumplimiento por parte del Estado colombiano ronda el 75%.

El reconocimiento de Iván Már­quez no debe sonrojar ni escandalizar a nadie en el ámbito de los comunistas, la izquierda y el progresismo y mucho menos llevar a adobar verdades. El gobierno no está cumpliendo y se cometieron graves errores en la negociación. Es un acierto lo planteado por Iván Márquez “¡No! Enterrar la cabeza en la arena como el avestruz para negar el fracaso, no será nuestra actitud”,

Pero esta es la verdadera lucha dialéctica de clases, esto es lo ético, reconocer los errores, corregir, luchar y avanzar. Es claro: “pactar la dejación de armas antes de asegurar el acuerdo de reincorporación política, económica y social de los guerrilleros cuando Manuel Marulanda, comandante en jefe de las FARC, había advertido que las armas debían preservarse como garantía del cumplimiento de los acuerdos”, fue un craso error, más aun cuando esta dejación no estuvo supeditada a los avances en aspectos centrales de los acuerdos hacia una nueva Colombia como son la reforma rural integral, la participación política de las víctimas del conflicto y la aplicación de la Jurisdicción Especial para la Paz desfigurada en su esencia por el Congreso, el Ejecutivo y el Fiscal corrupto.

¿Entonces volver a las armas? No. La perspectiva es de lucha y la Colombia profunda y excluida empieza a copiar el mensaje del proyecto democrático y emancipacipador que los comunistas, la izquierda y el movimiento social, étnico y popular, estamos proponiendo. Dar “la pelea, recomponer las cosas dejando la bandera de la paz en alto” con el pueblo educado, organizado y en las calles, nos permitirá corregir, luchar y avanzar.

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