Córdoba: La amenaza en la implementación en Tierralta

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De izquierda a derecha: Ruben Cano, Hernán Durango y Tomás Ojeda.

Implementación del acuerdo de paz a paso lento en el alto Sinú

Hernán Durango (Enviado especial)

Según Rubén Cano y Tomás Ojeda, comandantes de las FARC en el Punto Transitorio de Normalización PTN, de la vereda Gallo, municipio de Tierralta, alto Sinú, departamento de Córdoba, están a la espera de que después de la reunión cónclave de la insurgencia y el Gobierno Nacional en Cartagena, en días pasados, se apliquen medidas para acelerar y concluir las obras de campamento donde más de un centenar de combatientes harán dejación de las armas para convertirse en un partido político legal en el país.

La implementación está trancada, por no decir que nula en este Punto Transitorio de Normalización, PTN. Siguen los problemas de salud de los combatientes, se presentan irregularidades por la captura de dos guerrilleros enfermos que salen a hacerse tratamientos médicos, y el paramilitarismo ha copado y controla las áreas que hemos dejado, es lo que denuncian.

“La presencia del paramilitarismo en esta zona es palpable. Su reaparecimiento es una realidad. Alrededor de este PTN ejercen control en áreas que antes nosotros controlábamos. Ya hemos puesto las denuncias en el mecanismo de monitoreo, pero hasta el momento no se ven respuestas”, asegura el comandante insurgente Rubén Cano, quien advierte que esta situación es bastante preocupante, ya que pone en entredicho el mismo proceso de paz y su implementación. Y agrega: “Los paramilitares son una amenaza y ellos van impedir la implementación del acuerdo”, manifiesta.

Por otro lado, Tomás Ojeda, cree que los retrasos obedezcan a una mala planificación de lo relacionado a la realización de las obras. En el potrero donde se ubica el PTN los hombres y mujeres de las FARC llevan más de 60 días pernoctando en cambuches de plástico. “La expectativa es poder tener el lugar adecuado y con condiciones dignas como está establecido en el Acuerdo de Paz firmado”, expresa.

Lo otro es que pueda haber negligencia que no ha posibilitado que las obras se presten para cubrir las necesidades de la guerrilleada, indica. Los representantes de las FARC en esta región reconocen sin embargo que las entidades del municipio de Tierralta y de la Gobernación de Córdoba han acudido al lugar y brindan su concurso para atender situaciones como la salud de los enfermos. Del mismo modo destacan que las comunidades campesinas e indígenas del Nudo del Paramillo han asimilado la presencia de los alzados en armas. Todo eso gracias a las intensas actividades de pedagogía de paz desarrolladas por la insurgencia con las organizaciones sociales.

“A la población le hicimos ver que el proceso de paz era una visibilización de la misma comunidad, cuando en los acuerdos lo que venía era una posibilidad de desarrollo social para estos territorios”, explica Tomás Ojeda, quien aprovecha el contacto con VOZ para agradecer a la comunidad nacional e internacional por todo lo que han hecho en torno a la paz de Colombia.

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