Convergencia por la paz: un paso necesario

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Giovanni Libreros

El golpe institucional contra el gobierno de Gustavo Petro es un acontecimiento que marca el inicio de una nueva situación política. Con esta decisión, el Procurador General de la Nación envía un mensaje contundente a la mesa de diálogo en La Habana: los alzados en armas que acuerden la paz no podrán jamás gobernar el país. De esta manera, la ultraderecha, con la avenencia del gobierno Santos, lanza su ofensiva en el corazón mismo de lo que ha sido hasta ahora el laboratorio de paz más grande del país: la ciudad de Bogotá.

No se puede olvidar que el 9 de abril se movilizaron más de un millón de personas en respaldo al proceso de paz, la exigencia de más democracia y por la defensa de lo público. Este evento despertó en amplios sectores de la ciudadanía una voluntad favorable, que contribuye a mejorar la correlación de fuerzas para la paz y la solución política.

La crisis institucional desatada por la arbitrariedad de la Procuraduría desencadenó nuevas fuerzas que se hacen protagonistas en el debate nacional sobre las garantías para la participación política. Se requiere delinear una ruta común para canalizar esta ola de indignación popular y saber responder en los distintos momentos a esta ofensiva reaccionaria, que pretende cerrar los pocos espacios de la autonomía y la democracia con el fin de presionar la ruptura del proceso de paz.

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Es bajo estas circunstancias que la Unión Patriótica da el paso hacia la convergencia por la paz de Colombia. Una iniciativa que articula fuerzas sociales y políticas, de izquierda y democráticas como la Coalición Popular, agrupamiento integrado por diversos sectores de izquierda desvinculados del Polo, las Dignidades Campesinas de Colombia y la Alianza Verde y Progresista.

Este es un acuerdo político que se traduce en un compromiso programático común y que tiene como base la construcción del frente amplio, como proyecto de cambio con transformaciones en materia de reforma política para garantizar la participación y el derecho a ser gobierno a la izquierda, las minorías y los excluidos. También se platea cambios profundos al modelo económico, el apoyo a la lucha contra los TLC, la política minero-energética y agroindustrial del actual gobierno.

El compromiso de esta Convergencia incluye el respaldo a las demandas de la UP por verdad, justicia, reparación integral y garantías de no repetición, para ejercer su derecho a la participación electoral y a ser gobierno.

Sobre esta base programática se ha acordado una lista única al Senado de la República con el aval de la Alianza Verde, pero con representación amplia, diversa, social y política, que refleja los sectores y liderazgos comprometidos con el desarrollo programático. Se trata de un compromiso impuesto por las condiciones objetivas. Lo que se busca es ampliar el marco y el contenido de la lucha por la paz, para dinamizar no sólo las tareas inmediatas de la unidad, sino también las tareas que permitirán crear las condiciones para la conformación de un gobierno democrático, de amplia participación popular y comprometido con la paz democrática y las soluciones a favor del pueblo.

En consecuencia, esta Convergencia no es un acuerdo de fusión o adhesión a la Alianza Verde. Tampoco implica ningún acuerdo ni compromiso en materia presidencial distinto al de continuar trabajando por una candidatura realmente alternativa de unidad que confronte al continuismo representado por la reelección de Santos, el candidato del uribismo, incluyendo figuras de esta fórmula como la de Enrique Peñalosa.

La Unión Patriótica mantendrá sus 18 listas inscritas a la Cámara de Representantes entre las que se encuentra la ciudad de Bogotá. También se presentaron listas a la Cámara de los colombianos en el exterior y al Parlamento Andino. El acuerdo no afecta la continuación de la tarea de impulso a la candidatura presidencial de Aída Avella. Asumimos esta compleja decisión como una contradicción creativa y una tarea democrática necesaria para impulsar al máximo esta nueva lucha, en medio del creciente ambiente de movilización e indignación urbana, que permiten nuevas condiciones para triunfar en esta batalla política por la paz, la democracia y la soberanía.