Confinadas con el enemigo

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El peso de la cuarentena obligatoria para prevenir los contagios por el coronavirus ha caído sobre muchas mujeres que han tenido que confinarse al lado de sus agresores. Además, debido a su condición laboral de informalidad, también han perdido el sustento económico, así como han tenido que soportar más carga laboral en sus hogares

Renata Cabrales
@RenataRelata

Un medio de comunicación francés, France 24, conversó con Ana Salamanca, trabajadora doméstica en Bogotá, Colombia. La mujer, que preside el Sindicato de Trabajadoras del Hogar e Independientes, Sintrahin, afirmó, acerca de las condiciones de quienes realizan el trabajo doméstico, que «para el trabajo doméstico no hay amparo. Todo nuestro sistema de trabajo desaparece. Las cuidadoras sostenemos la economía del país, pero cuando pasa un problema no nos ven por ningún lado»

A pesar de que la epidemia pone en riesgo la vida de muchas personas, sobre todo a las mayores de 70 años, es necesario reconocer que las más afectadas son las mujeres, pues el trabajo de cuidadoras las expone al peligro de contagio, así como a la violencia doméstica. Sin olvidar, además, la crisis económica que deben afrontar al no poder salir a conseguir el sustento diario, que depende de la informalidad laboral.

Trabajo informal y trabajo doméstico

Según la Organización Internacional del Trabajo, 126 millones de mujeres trabajan de manera informal en América Latina y el Caribe. Eso equivale aproximadamente a la mitad de la población femenina de la región. «En América Latina, se traduce en inestabilidad laboral, bajos ingresos y falta de mecanismos de protección», advierte Ana Güezmes, representante de ONU Mujeres para Colombia. Advierte, además, que “esta etapa de cuarentena va a sobrecargar de cuidado físico, emocional y económico» a las mujeres. “Ojalá sea una oportunidad para pensar un mundo donde la centralidad sea el cuidado».

Todo esto teniendo en cuenta, además, que el 30 de marzo fue el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, proclamado en el año 1988, por medio del primer gran Congreso de Trabajadoras del Hogar, que tuvo lugar en Bogotá, Colombia.

Allí se discutieron muchos asuntos, como la discriminación que sufren las personas que se dedican a este trabajo, la falta de leyes que les amparan, el establecimiento de un pago digno por su labor y el derecho a una protección social por parte de los estados.

En Colombia, por ejemplo, el 61% de las empleadas del hogar gana menos de un salario mínimo legal vigente y un 77% recibe alimentos como pago en especie. Por otro lado, solo el 18% está afiliada a pensión. Es por eso que el gremio hace un llamado al Gobierno nacional, para que en época de cuarentena por el Covid-19, se garanticen sus derechos laborales y una renta básica.

Aumento de las denuncias sobre violencia

ONU Mujeres alertó que en medio de la emergencia «aumentan los riesgos de violencia contra las mujeres y las niñas, especialmente violencia doméstica, debido al aumento de las tensiones en el hogar y puede también aumentar el aislamiento de las mujeres».

Asimismo, resalta que quienes sobreviven a este tipo de violencia “pueden enfrentar obstáculos adicionales para huir de situaciones violentas o para acceder a órdenes de protección y/o servicios esenciales que pueden salvar vidas, debido a factores como las restricciones de la circulación o la cuarentena».

Por su parte, desde que se declaró el simulacro de cuarentena en Bogotá, la alcaldesa Claudia López, advirtió que debíamos permanecer en casa el pasado puente festivo de marzo, hasta el día martes.

Pero el movimiento de mujeres consideraba que la medida no era conveniente para las víctimas de violencia doméstica o las mujeres en riesgo de feminicidio, pues según datos de Medicina Legal, 14.145 colombianas que están en riesgo de ser asesinadas a manos de su pareja o expareja, tendrían que estar al lado de sus agresores en días de cuarentena.

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, informó que en los tres días del protocolo de aislamiento se recibieron 43 denuncias de casos de violencia contra la mujer en Bogotá. Sin embargo, durante la cuarentena oficial, de carácter nacional aumentaron las denuncias de violencia contra la mujer en un 51%, advirtió la consejera presidencial para la Equidad de la mujer, Gheidy Gallo Santos.

Una respuesta muy desafortunada recibieron las habitantes de Bogotá, de parte de la alcaldesa López, ante el aumento de llamadas a los números de emergencia, para denunciar casos de violencia de género, pues esta anunció que las familias denunciantes no recibirían los alimentos prometidos por la alcaldía, si seguía la violencia. Es decir, las mujeres violentadas debían decidir entre dejarse violentar o aguantar hambre, por lo menos, así lo entendieron quienes no esperaron a la hora de hacer los reclamos.

No solo las mujeres en Colombia o en América Latina han sido víctimas del confinamiento, pues la ONU advirtió acerca del aumento de violencia de género hacia las mujeres tras las medidas para contener el Covid-19. La organización aseguró que en China, Corea, Italia y Francia aumentó la violencia doméstica y al parecer se debe a que “el hombre aumenta su frustración por no poder proveer a la familia tras perder el trabajo y por el hecho de no tener distracciones, como el deporte, tras las órdenes de cuarentena”.

Feminicidios

Por otro lado, los feminicidios se están incrementando con la cuarentena forzosa. La mesa del Movimiento Social de las Mujeres de Colombia denunció en días pasados el caso de una mujer agredida Cartagena, donde la alcaldía no tiene línea telefónica para denunciar la violencia de género.

De acuerdo con información de una integrante de la Mesa del Movimiento Social de Mujeres, los hechos ocurrieron en horas de la tarde, cuando la pareja del victimario, quien ya había denunciado y alertado violencia de género por parte del verdugo, se disponía a sacar sus pertenencias de su vivienda para separarse del hombre.

En ese momento, la víctima fue a buscar a su madre y a su hermana, que vivían a unas cuadras de su casa, para pedir que la ayudaran a sacar sus pertenencias pues había decidido no vivir más con el agresor. Pero, cuando las mujeres llegaron para ayudarla a salir, el hombre disparó primero contra su suegra, Edenis Guerrero, a quien asesinó en plena vía pública, y luego asesinó a quien era su pareja sentimental y su cuñada dentro de la vivienda, dice Valderrama.

Es necesario que, en medio de la cuarentena obligatoria, además de disponer de una renta básica y acceso al sistema de salud para las personas de bajos recursos, el Gobierno nacional también tome las medidas necesarias para que las mujeres que denuncien hechos de violencia, reciban a tiempo la atención que ameritan.

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