Conferencia nacional de mujeres PCC: Debate político e ideológico

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Separata en homenaje a Norma Patricia Galeano.

Redacción Mujeres

El modelo capitalista neoliberal y patriarcal impuesto en Colombia es salvaje y guerrerista, nunca ha dado respuesta a las necesidades del pueblo y ha utilizado la violencia como instrumento de dominación. El conflicto social y armado que ha vivido el país, tiene sus raíces en las desigualdades sociales, económicas y culturales; en el comportamiento criminal de su clase dirigente, que históricamente ha utilizado la violencia sexual contra los cuerpos de niñas y niños en virtud de las guerras en el mundo. Guerras que se expresan en el aumento en la tasa de ganancia y de plusvalía, agudizando el despojo y la criminalidad como su principal instrumento de dominación.

Hoy, a pesar del complejo panorama internacional y nacional, el acuerdo final de paz entre las FARC-EP y el Estado colombiano, se constituye en una de las mayores conquistas del movimiento democrático y popular de las fuerzas progresistas, porque pone en el centro los puntos más álgidos de la situación que dio origen al conflicto. Este acuerdo debe traducirse en reformas sociales y políticas. Por eso su implementación significa la erradicación de las causas que originaron el levantamiento armado y darle paso a la paz con justicia social, a la política sin armas, no solo por parte de la insurgencia, sino también del Estado, que ha mantenido un ejército de mercenarios, que pretende mantener las fuerzas paramilitares que han sometido a sangre y fuego al país para generar terror y miedo y cuya pretensión es, por todos los medios, reversar el acuerdo.

En este momento político tan decisivo tenemos la gran posibilidad de construir y consolidar la apertura democrática, a partir de la profundización de la implementación de los acuerdos, por los que debemos trabajar con la mayor creatividad y unidad para ganar a la sociedad colombiana y a miles de mujeres, para así transformar la correlación de fuerzas a nuestro favor o, de lo contrario, continuarán en la dirección del Estado, con las fuerzas más reaccionarias.

La importancia del trabajo de masas

Es por esto que el trabajo de masas con las mujeres debe seguir desplegándose a lo largo y ancho del país; el debate ideológico y político y la lucha ideológica serán cada vez mucho más agudos: teniendo en cuenta que con el triunfo del No en el plebiscito, se ponen en disputa las resistencias, prácticas y experiencias de las mujeres. Todo esto, a través del cuestionamiento del enfoque diferencial de género, por el cual debemos continuar profundizando en el debate de ideas en torno a la polarización política de quienes quieren instrumentalizar negativamente la importancia de la diversidad de familias, de la filiación, del matrimonio igualitario y el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su sexualidad, por una vida libre de violencias y sexismos.

Los detractores, con el enfoque de género, enmascaran los avances de los estudios de género, y de la categoría de género, establecidas en leyes de la república, denominándolas como una supuesta ideología, rechazando todos los avances de las mujeres, de las diversidades sexuales, Lgtbiq y de los sectores progresistas de la sociedad colombiana y a nivel mundial. Estados Unidos, Polonia, Francia, los países asiáticos y muchos de los países del África, son una clara muestra de ello.

El papel transformador de las comunistas

En esta perspectiva, el movimiento social y político de mujeres ha venido jugando un papel determinante en la lucha por la paz, pues ha garantizado, junto con las mujeres insurgentes,  el enfoque de género en el acuerdo final.

Las mujeres comunistas hemos realizado un papel transformador, nutridas por los acumulados que nos han legado las comunistas del mundo y de Colombia, las mujeres campesinas, indígenas, afros, palenqueras, las mujeres jóvenes, que por la experiencia y la práctica política se traduce en los avances en la implementación del acuerdo.

El gran movimiento de mujeres por la paz ha confluido en la construcción de escenarios de articulación, organizativo y político, que potencian el paso hacia un gobierno de transición. Proceso que sin duda, se ha dinamizado por el movimiento popular y de mujeres, donde las guerrilleras de las FARC, en particular, que se reincorporan a la vida civil, se constituyen en la resistencia moral en esta transición del gran conflicto interno en el que han entregado sus vidas, sus hijos, sus compañeros, a la guerra. De esta forma, con alegría, amor y ternura se reincorporan a la vida civil.

Por lo anterior, debemos seguir llenando de contenido la construcción de un feminismo de base y popular, marxista, descolonizado y con perspectiva de clase, que incluye la economía feminista alternativa, con enfoque de género. Enfoque que está inmerso en los acumulados del feminismo, en el entendido de que es una forma de leer la sociedad: nuestro gran reto, llegar a las mujeres y a la sociedad en su conjunto, para que seamos actoras decisivas en la construcción de un gran frente amplio de mujeres por una paz estable y duradera.

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