Condiciones de vida negativa, mayor lucha de clases

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Pobreza extrema en la India. Foto Sofía Moro.

Nelson Fajardo

Iniciamos un “Nuevo Año”, en el que se percibe un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 3,26 por ciento. Dicho crecimiento será más homogéneo y sin fuertes contracciones; pero se trata de un crecimiento fragmentado, donde se observa que todos los sectores serán proporcionalmente favorecidos. Desde luego que ningún analista sugiere un repunte, y, consideran que se dará de manera modesta y dinámica, por debajo de su potencial.

Por lo anterior, el Gobierno calcula que habrá un crecimiento en el país entre el 3,50 y el 4,00 por ciento, teniendo en cuenta que los hogares continúen en esa racha de consumo y la inversión total ejecutada se cumpla por cuenta del financiamiento acorde con la demanda. Para ello, el Gobierno tendrá que desatar una política económica que genere mayor confianza, pues la política que se está ejecutando, empieza a dar señales negativas. Igualmente, el Estado requiere abordar el ritmo de la inflación, pues se calcula, a finales de 2019 en 3,3 por ciento. Esto puede ir en contravía del consumo doméstico; en el caso del precio al consumo directo de la población, será inflacionario, por encima del crecimiento del PIB, y, la compra de productos o bienes de capital estará afectada negativamente.

La perspectiva recesiva de la economía mundial y sus efectos sobre la economía nacional serán causas centrales para potenciar la lucha de clases, que será más profunda; tal como lo demuestra la clase trabajadora en la ciudad de París, donde los chalecos amarillos copan todo el espacio urbano, para manifestar su descontento con las políticas del gobierno. Si esto sucede con los trabajadores franceses, no menos importante es la protesta de los trabajadores colombianos.

Las intenciones del Presidente, Iván Duque, de ajustar hacia arriba el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y la elevación impositiva con la que termina el Gobierno saliente de Juan Manuel Santos, están creando la posibilidad de organizar la lucha urbana, tomando como causa central el deterioro de las condiciones de vida del proletariado colombiano. Así las cosas, la perspectiva de la economía mundial y la economía colombiana e individual, nos señalan que en los años venideros, la lucha de clases ganará mayor audiencia. Tomando en cuenta que el precio del petróleo crecerá; a pesar de una creciente desaceleración de la economía mundial, el barril alcanzará 70 dólares a nivel mundial; pero para no confiarse en esa alza, se requiere volver a subir los precios, a un punto tal, que el precio del barril finalice en 54 dólares en octubre, ante el incremento de la producción en Estados Unidos.1

Podemos, entonces, considerar que el incremento de la lucha de clases, tiene sus causas primordiales en la lógica del capital, que empobrece los sectores populares ligados al proletariado y si bien se oculta su situación, por su actitud pequeña burguesa, no pueden escapar a esa proletarización. Ese nuevo proletariado nos acercará cada vez más a una verdadera revolución socialista que requiere una transición democrática que empodere el proletariado de su capacidad de gobernar y tomar el poder. Al respecto, en un texto que condensa las apreciaciones de Georg Lukas y Rosa Luxemburgo, ella afirma que:

“Cuando después de la Revolución de Octubre toda la clase media de la intelligentzia burguesa y pequeño burguesa boicotearon durante meses al gobierno soviético paralizando las comunicaciones ferroviarias, postales y telegráficas, el sistema escolar, el aparato administrativo, oponiéndose así al gobierno obrero, estaban justificadas todas las medidas de presión que se adoptaban contra ellos: la privación de los derechos políticos, de los medios de subsistencia económicos, etc. En tal caso se manifestaba justamente la verdadera dictadura socialista, que no puede retroceder ante ninguna medida de autoridad para forzar o para impedir determinados comportamientos en interés de la colectividad.” Luxemburgo, Rosa y Lukács, Georg: La revolución rusa: dos visiones, Ocean Sur, Colombia 2018, página 48.

Este planteamiento, llama la atención de sectores sociales, como la pequeña burguesía, que con sus oscilaciones, puede acercarse a los revolucionarios, pero también puede ser traicionera y abandonar las filas revolucionarias, para abrir espacio a un reformismo insulso que no representa los trabajadores. Sin embargo, tenemos unas condiciones de empobrecimiento creciente, que no afecta, solamente, a los sectores más pobres; sino también los sectores medios que no quieren asumir su propia proletarización y actúan con arribismo y demostraciones de grandeza que no quedan nada bien. Adoptar un mayor nivel de consciencia política de clase pasa por reconocer el explotador de la fuerza de trabajo proletaria; pero ello tiene que complementarse con una alta capacidad de ubicar los verdaderos dueños del poder político, que atropellan represivamente, cívica y militarmente, a la población rebelde.

1 Revista Semana No 1915 del 13 al 20 de enero de 2019, Foros Semana: Economía en 2019: Un año de normalización, páginas 54 y 55.

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