Cómo duele su partida

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Carlos Lozano Guillén. Foto archivo.

Carlos Lozano consideró que un periódico sin la palabra de las mujeres no es un periódico que refleje la construcción de una paz completa y se empeñó en la conformación de la página donde las mujeres pusieran la huella periodística, para reflejar los problemas que hoy afrontan, producto de una sociedad patriarcal

Ana Elsa Rojas

Es inexplicable el dolor que se siente cuando parte a la eternidad un ser al que se ama. Es el caso del camarada Carlos Lozano, quien dio la vida por la trasformación del país siendo militante comunista. Sus convicciones férreas y transparentes le permitieron no dudar ni un instante de la justeza de los principios revolucionarios, aun cuando las calumnias cabalgaban sobre sus espaldas; hacía caso omiso y seguía tercamente, aunque cayeran rayos y centellas, les hacía el quite, y más bien se encausaba por buscar los senderos del amor, el cariño, la comprensión, la sencillez y sobre todo, enseñaba al pueblo que la tibieza del carácter no era el mejor consejero para agitar las banderas de la paz.

Cómo y de qué manera duele su partida, en momentos en que la oscuridad parece apoderase de lo que él siempre deseó y por lo cual se esforzó y luchó hasta alcanzar la salida negociada de la confrontación armada, que por más de 60 años ha azotado al país, siendo la guerra la peor lacra, azuzada por el gran capital.

Sabía escuchar y confrontar con argumentos

Carlitos, como le solían decir las camaradas, sabía escuchar y confrontar con argumentos, nunca tomó una discusión como algo personal, por el contrario, cuando se daban debates que él no compartía, escuchaba tranquilo, luego rebatía con vehemencia, pero al final sabía que ese era el Partido de ideas y controversias; estas eran el vehículo para fraternizar los lazos de amistad con sus compañeras de lucha. Por ejemplo en cuanto a la discusión de la ley de cuotas (hoy ley 581) al interior de la organización, fue uno de los compañeros que más dio la disputa y al final, como un reconocimiento a las justas peticiones de las mujeres comunistas, decidió ceder en sus propósitos: el mejor aliado. Consideró que un periódico sin la palabra de las mujeres no era un periódico que reflejara la construcción de una paz completa y se empeñó en la conformación de la página donde las mujeres pusieran la huella periodística, para reflejar los problemas que hoy afrontan, producto de una sociedad patriarcal. Nunca objetó un tema en la redacción, por espinoso que fuera, por el contrario dio plena libertad, y en los consejos de redacción jamás intervino para oponerse, siempre decía “el tema de mujeres es un asunto que nos compete a los hombres, pero como estamos aprendiendo: se debe escuchar e investigar, pues es en la diferencia donde se construye la democracia”.

Mil razones para tener la página de las mujeres en VOZ

Después de los fuertes debates acerca de la ley de cuotas en el 19 congreso de los y las comunistas, junto con el comité de redacción, decidió que el periódico no podía seguir con temas ocasionales, escritos, muchas veces, por alguno de los miembros de la redacción en casos en que se hacía necesario denunciar los horrendos hechos que ocurren contra las mujeres, en un mundo patriarcal dominado por las lógicas de la guerra; consideró que la denuncia fría y escueta, no tenía  trascendencia, vio con suma claridad que nadie más  que las mujeres son sabias para interpretar su propio dolor. Siempre pensó que: “Al estar en los propios zapatos se sabía con mayor precisión donde tallaban”. Disfrutaba de las discusiones teóricas acerca del feminismo y sus distintas corrientes, puso el periódico en función del arte, la literatura y las ciencias sociales, donde se refleja la invención en estas áreas desarrolladas por las mujeres. Gracias a eso, el semanario VOZ se ha convertido en una verdadera biblioteca andante donde, desde distintos ámbitos, tanto universitarios, el movimiento popular de mujeres, tanto nacional, como internacional es consultada esta página como un guía necesaria en la formación de un nuevo pensamiento, donde juntos y juntas construyen la sociedad moderna lejos de la visión consumista y manipuladora que las grandes agencias de publicidad inducen a crear estereotipos de hombres y mujeres en beneficio del gran capital.

La sub-comisión de género en la mesa de La Habana

Cuando se inician las conversaciones, en la mesa acuerdan los puntos que se llevaron a la negociación, el movimiento social de mujeres, inicia una serie de jornadas, para exigir que las negociaciones dieran cuenta de la violencia ejercida contra las mujeres durante los años de la guerra. Por iniciativa de su director no hubo un solo evento que no haya quedado registrado en la página de mujeres del semanario. En la mesa de negociaciones de La Habana, VOZ estuvo presente dando cuenta de las grandes trasformaciones de estas negociaciones, con la presencia de las mujeres como sujetas actuantes y de cuerpo presente.

Hoy su cuerpo queda convertido en cenizas, pero su ejemplo y legado retumba en la memoria de un pueblo que lo vio luchar con tenacidad. El Departamento Nacional de Mujeres rinde el más grande homenaje y abraza con responsabilidad y cariño las enseñanzas dejadas por un hombre a quien solo lo venció la muerte. Hasta siempre camarada, su ejemplo es el faro que seguirá alumbrado el porvenir.

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