Colombia, «la vieja esa»

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Renata Cabrales
@RenataRelata

“30 segundos, niña… termina”, fue como se refirió (en octubre de 2018), el expresidente del Senado, Ernesto Macías, a la estudiante de Economía de la Universidad Nacional, Jénnifer Pedraza, para que terminara de hablar sobre los recursos de la educación pública en la sesión de plenaria.

El lunes 20 de julio escuchamos en plenaria, al mismo presidente de la República, Iván Duque, expresarse de manera despectiva hacia la senadora de oposición, Aída Avella. Este machismo del que son víctimas las mujeres que participan en la política del país es muy común, sobre todo, por parte de miembros de la ultraderecha, como se demuestra en los casos anteriores y como se puede demostrar con la historia de vida de la exrepresentante a la Cámara, Aída Merlano.

Pero, en el caso del presidente Duque, es claro que su desprecio va más allá de la misoginia. Su desprecio se dirige no solo a las mujeres o a quien se opone a su política de muerte, sino hacia el pueblo colombiano en general.

Qué se puede esperar de un presidente que se encuentra involucrado en un escándalo de compra de votos para llegar a la presidencia, por parte de “El Ñeñe” Hernández, el ganadero y supuesto narco quien ha sido ligado a la organización criminal de Marquitos Figueroa.

Un presidente de quien se advierte, ha utilizado    recursos del Fondo de Paz para asignar millonarios contratos a sus amigos y solo con el fin de promover su imagen, lo peor, lo ha hecho en el marco de la emergencia sanitaria debido al covid-19.

Todo esto, teniendo en cuenta que el coronavirus en Colombia ha ascendido a 150.445 contagios. El último informe del Ministerio de Salud y Protección Social, difundido el pasado 12 de julio, confirmó 5.083 nuevos casos, 188 fallecidos más, para un total de 5.307, mientras que 63.451 pacientes se han recuperado.

Para el gobierno de Duque la prioridad es crear una falsa imagen, por lo cual invierte más en publicidad que en medidas favorables para frenar la pandemia, aun cuando la desfavorabilidad de su labor sigue aumentando.  Mientras, la situación del país empeora de manera sistemática y los principales problemas que enfrentamos son el desempleo, la corrupción y la inseguridad. Peor aún, tenemos que enfrentar el colapso del sistema de salud por falta del equipamiento necesario para el personal médico y la falta de salarios dignos para el sector.

Por su parte, el discurso de Avella fue contra la actitud de Duque, durante la audiencia pues considera que las palabras del mandatario ante los legisladores eran grabadas y que él no estaba atento a lo que sucedía en la sesión en vivo, y también señaló que “desde ese momento, señor Presidente, usted aparece en su programa diario al estilo de un ‘reality show’. El país se inundó de decretos, resoluciones y normas, como nunca en ningún gobierno. Algunas nada tienen que ver con la pandemia. De 164 decretos solamente 5 se refieren a la salud”.

La respuesta a los reclamos de la senadora, por parte del presidente que desprecia, no solo a las voces de la oposición, sino a toda Colombia, fue el nombramiento, como presidente del Senado a Arturo Char, quien tiene una investigación por compra de votos y ostenta un gran récord de ausencias: la hoja de vida necesaria para recibir semejante cargo. Esto, seguramente, como un intercambio de favores; lo que ha sido la base de su gobierno.

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