Clavos calientes

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Costumbres peligrosas

El Ministerio de Defensa controla, por decisión del Gobierno Nacional, el funcionamiento de las zonas de reserva campesinas y, según denuncia de Anzorc, exige la hoja de vida de cada uno de los activistas campesinos que son beneficiarios de proyectos y de programas de desarrollo social. Es contraproducente, no solo porque es propio de un régimen policivo y de estado de sitio, sino porque los militares las han venido acusando de estar ligadas a la guerrilla. Varios de los miembros de la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra han sido perseguidos y encarcelados. El Gobierno las autoriza, pero por otro lado persigue a sus integrantes y a sus comunidades. Son costumbres militaristas del modelo que el Gobierno no quiere debatir y menos cambiar.

Militarizado Sumapaz

A raíz de algunas acciones de la guerrilla en la región de Sumapaz en las últimas semanas, la fuerza militar fue incrementada y se ejerce un control estricto en los retenes, inclusive fijando límite de compras en los alimentos y materiales para trabajar en el campo. Como lo denunció el Sindicato de Campesinos del Sumapaz en reunión del fin de la semana pasada en San Juan, la violación de los derechos humanos y los atropellos contra la población no se han hecho esperar. Casos concretos fueron citados. En este sentido, han exigido el fin de la militarización de la región y la designación de un alcalde titular en la localidad para ponerle fin a la interinidad.

Río revuelto

El ex vicepresidente uribista, Francisco Santos Calderón, primo del presidente, con desparpajo invitó a los caficultores a movilizarse contra el gobierno de Juan Manuel Santos, porque se declaró solidario con sus reivindicaciones. Es lo que se llama pescar en río revuelto. Durante el gobierno de Uribe Vélez, el mismo Pacho Santos defendió la medida de que el Esmad utilizara choques eléctricos contra los manifestantes que salieran a protestar por cualquier causa. Ahora defiende la movilización, antes exigía electrocutar a los manifestantes.

Medellín y la seguridad

El alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, está de plácemes porque su ciudad recibió el premio City of de Year (“Ciudad del año”) del diario estadounidense The Wall Street Journal. Gaviria en la celebración dijo que “la innovación ha reducido la violencia”, aunque no se conoce cuál es la innovación a la que se refiere. Por el contrario, todos los informes sobre la capital antioqueña se refieren al incremento de la violencia y la inseguridad, porque bandas delincuenciales, de sicarios y paramilitares, ahora llamadas Bacrim, se han tomando varias comunas y son controladas sin intervención de ninguna autoridad. “Medellín está sitiada por estas bandas”, dijo hace pocos días un dirigente cívico. Más mesura alcalde, más mesura.