Chávez tenía el arma más poderosa de que se pueda disponer, que era el respaldo del pueblo

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Foto: ¡Que comunismo! via photopin cc

Intervención de la senadora Gloria Inés Ramírez Ríos en el homenaje a la memoria del comandante Hugo Chávez

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Compañeras y compañeros:

Les presento un saludo caluroso, fraternal y latinoamericanista al señor embajador de la República Bolivariana de Venezuela y a los demás integrantes del cuerpo diplomático de nuestro hermano país, así como a la Conferencia Distrital del Partido Comunista Colombiano y a todas y todos los participantes en este acto de homenaje a la vida y a la obra revolucionaria del comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

El 5 de marzo de 2013 pasará a la historia como una de las fechas más luctuosas para los demócratas y revolucionarios de nuestro continente y del mundo. Ese día dejó de latir el corazón grande, generoso y alegre de Hugo Chávez, pero también desde ese día pasó a ocupar el sitial que la historia les reserva a sus figuras más destacadas, al lado de Bolívar, Martí, Sandino, Alfaro, Artigas, San Martín y tantos otros héroes y mártires de nuestra lucha bicentenaria por la independencia nacional, la justicia social, la democracia y la libertad.

Hugo Chávez fue siempre un comandante victorioso, no sólo en las contiendas electorales, en las que una y otra vez derrotó a las fuerzas de la reacción. Él entendía que para que la izquierda pueda consolidar sus triunfos electorales debe derrotar también la pobreza, la miseria, la ignorancia, la antidemocracia y la dominación y explotación que el imperialismo ejerce sobre nuestros países, y a todas esas causas se consagró con ejemplar dedicación.

En el campo de la política interna de Venezuela, nacionalizó el petróleo y adoptó diversas medidas de protección de los recursos naturales, nacionalizó buena parte de la banca y varias empresas de especial importancia para el desarrollo nacional, a fin de utilizar sus recursos para la educación, la salud, la vivienda y el desarrollo humano, hasta el punto de que Venezuela figura entre los países que han logrado los más notables avances en erradicación del hambre, disminución del analfabetismo y distribución equitativa de la riqueza.

Cuánta diferencia con países como el nuestro, en donde la riqueza se concentra cada vez más en manos de unos pocos mientras las grandes mayorías son víctimas del desempleo, la precariedad y la exclusión social.

Su compromiso con el pueblo le granjeó el odio de los grandes capitalistas, de los privilegiados de siempre, de los imperialistas y de las más oscuras fuerzas de la derecha, que hicieron hasta lo imposible por sabotear la revolución bolivariana y desalojar del poder a su máximo guía.

La promoción de huelgas antinacionales y antipopulares, la campaña de calumnias y tergiversaciones de la verdad, la ejecución de un artero golpe de Estado y la instalación efímera de un gobierno fantoche, los siniestros planes para acabar con su vida y la sistemática y persistente ofensiva de los grandes medios de comunicación para desprestigiar al gobierno y minar la confianza ciudadana, fueron, entre otros, los recursos empleados con la pretensión de echar atrás la rueda de la historia.

Todo eso fue inútil porque Chávez tenía el arma más poderosa de que se pueda disponer, que era el respaldo del pueblo, y las revoluciones que se hacen con el pueblo y para el pueblo son invencibles.

En el ámbito latinoamericano y caribeño, la obra del comandante Chávez es profunda e imperecedera. Su enfrentamiento a la dominación imperialista no se limitó a los discursos, sino que puso en marcha numerosas iniciativas orientadas a la defensa de la soberanía nacional, la preservación de los recursos naturales, la integración regional y el respeto a la libre autodeterminación de los pueblos.

La Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) es la respuesta idónea a la política imperialista de los tratados de libre comercio; su incorporación a Mercosur es un esfuerzo por fortalecer la integración de los países del sur de nuestro continente; Petrocaribe es un proyecto solidario con los países caribeños; Unasur y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) representan la decisión de sacudir a nuestra región del dominio tradicional de Estados Unidos y construir alternativas de organización regional independiente; el Banco del Sur está llamado a ser un instrumento de ayuda al desarrollo de nuestros países; Telesur es una ambiciosa iniciativa para enfrentar el monopolio informativo de los poderosos medios de comunicación al servicio del gran capital.

En fin, en ninguna época de la historia republicana de nuestro continente se habían hecho tantas y tan importantes cosas para favorecer el interés de nuestros pueblos y avanzar hacia nuestra segunda y definitiva independencia. En todas esas iniciativas jugó un papel decisivo el comandante Chávez, quien después de su prematura y dolorosa desaparición ya no es patrimonio exclusivo de los venezolanos, sino que se ha convertido en patrimonio de todos los pueblos de Nuestra América.

Para el pueblo colombiano, en particular para los sectores democráticos y de izquierda, el comandante Chávez fue un amigo y compañero inmejorable, a pesar de los maltratos de que fue objeto por parte del gobierno de Uribe Vélez y no obstante las infamias propaladas día y noche por los grandes medios de comunicación de las empresas transnacionales y de los capitalistas nacionales.

Gracias a su empeño se logró la liberación de varias personas que permanecían en cautiverio y tuvo una participación preponderante para que fuera posible el diálogo que hoy se adelanta en La Habana entre el gobierno colombiano y las FARC-EP, en donde el gobierno venezolano participa como acompañante del proceso. Tenemos la firme esperanza de que, como el Cid Campeador, el Comandante Chávez nos ayudará, después de muerto, a ganar la batalla que estamos librando por la paz en Colombia.

Las realizaciones materiales de los gobiernos presididos por el comandante Hugo Chávez son de incuestionable trascendencia y su impacto en la vida de los venezolanos jamás podrá ser ocultado ni menospreciado. Haber sacado de la pobreza y la miseria a millones de personas y haberles llevado educación, salud, comida, vivienda y otros bienes y servicios; haber construido una sociedad más justa y democrática es algo que no podrán borrar de la memoria colectiva los defensores de los privilegios para unos pocos.

Sin embargo, su mejor legado es haber despertado la conciencia de los venezolanos y latinoamericanos de que nuestros males no son un fatalidad histórica irremediable, que el reconocimiento de nuestros derechos es posible si nos organizamos y luchamos unidos, que, como diría nuestro Nobel García Márquez, no estamos condenados a “Cien años de soledad”; que mientras el capitalismo se hunde en la crisis, nuestros anhelos de una sociedad sin explotadores ni explotados, como la soñó el comandante Chávez, cada día se fortalecen como la alternativa real para resolver los problemas de la humanidad.

Como se ha dicho tantas veces, el mejor homenaje que le podemos rendir al comandante Chávez es seguir su ejemplo y continuar su obra. Por eso, el próximo 14 de abril, cuando el pueblo venezolano elegirá nuevo presidente de la república, vamos a celebrar el triunfo del compañero Nicolás Maduro y vamos a acompañarlo en su tarea de profundizar y fortalecer la revolución bolivariana.

Termino esta modesta pero sentida exaltación de la vida y obra del comandante Chávez, dedicándole a él las palabras proféticas del cura Choquehuanca, quien refiriéndose a nuestro libertador Simón Bolívar, decía: “Con los siglos crecerá vuestra gloria como crecen las sombras cuando el sol declina”.

Foto: ¡Que comunismo! via photopin cc
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