¡Chao Botero, por la puerta de atrás!

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Guillermo Botero.

Redacción Política

No alcanzó a consumarse la votación de moción de censura en el Congreso de la República contra el ministro de Defensa, Guillermo Botero. El jefe de la cartera de defensa, seguridad y asuntos militares del gobierno de Iván Duque ha renunciado en la noche del 6 de noviembre bajo los escándalos ventilados en el debate de moción de censura donde comprometen al Ministerio y a las Fuerzas Militares de ocultar información de ocho menores muertos en un bombardeo militar el pasado mes de agosto en el departamento Caquetá contra disidencias de las FARC.

De igual forma, la gravedad del caso Dimar Torres, excombatiente de las FARC en el Catatumbo y asesinado por el Ejército, y la difícil situación de orden público en el norte del Cauca, llevaron al ministro de Defensa a renunciar en un sucinto comunicado. Es el primer ministro de la entraña uribista que cae en la era Duque.

Sobre Guillermo Botero

El exministro de defensa Guillermo Botero es de la jerarquía política del partido de Gobierno.

Fueron muy generosas las voces de bienvenida al ministro Botero, un empresario de las entrañas de los gremios de Colombia. Pero sobre todo muy ligada su actividad comercial con militares en retiro, por eso la bienvenida de muchos mandos militares de tenerlo a él como ministro.

La cercanía con la cúpula militar y su posición desde Fenalco en contra del proceso de paz que se adelantaba desde el periodo presidencial pasado, hizo que Santos lo removiera de algunas juntas directivas.

Después de la victoria de Juan Manuel Santos en su segundo periodo, Botero fue elegido en la Cámara de Comercio de Bogotá y desde allí hizo oposición a la política de paz de Santos.

Por eso fue elegido por Uribe como ministro de Duque. Le habían ofrecido el ministerio del Interior, pero prefirió el de Defensa. Cualquiera pensaría que por su perfil debería estar en la cartera de comercio o como alto comisionado para asuntos económicos y estratégicos.

Los argumentos para su renuncia

Las graves violaciones a derechos humanos por parte de las fuerzas militares no pueden ser justificadas con el argumento viejo de una supuesta guerra jurídica contra las Furezas Militares.

-Caso Dimar Torres, excombatiente y firmante de la paz que resulto asesinado por cuenta de un chat entre militares.  Bajo su administración la vida de los firmantes de la paz esta en serio riesgo. El único responsable de las violaciones de derechos humanos, el incremento de las violaciones de derechos humanos es proporcional a la presencia militar de la Fuerza Pública en escenarios de conflictos como el Cauca y el Catatumbo.

Las funciones constitucionales del ministro de Defensa es la de orientar la política de defensa para el desarrollo social. Pero la función más importante del Ministro de Defensa es la “Coadyuvancia al mantenimiento de la paz”

El ministro Botero ha incumplido. Desde su cartera se ha incrementado la presencia de grupos criminales y paramilitares en todo el territorio, pero en especial en los escenarios de conflicto particulares: el cauca y el Catatumbo.

Ocho mil hombres asignados a la Fuerza de despliegue rápido y tres batallones.

No ha cumplido con sus funciones: Ni en la nueva doctrina de seguridad de Duque ni en el Plan Nacional de Desarrollo se trazan estrategias para fortalecer la paz, desarrollando los acuerdos de La Habana. Botero conduce esa política de doble moral, hablar de paz pero facilitar la guerra.

La doctrina del enemigo interno sobre la que las Fuerzas militares inspiran su accionar no ha sido modificado desde el siglo pasado, hoy las fuerzas militares no son modernas académicamente, no se adecuan a los contextos de la sociedad actual, a las necesidades de seguridad del Estado que va más allá del manejo de armas y que tienen que ver con asuntos concretos de la política actual como los derechos humanos y el Derecho Internacional humanitario.

Es imperativo cambiar la doctrina de guerra y formar un ejercito para la paz.

Guillermo Botero, ha propuesto en dos ocasiones regular la protesta social. Para Botero y Gobierno nacional la protesta tiene que ser ordenada y debe no representar intereses contrarios a los del ejecutivo.

Es el responsable político de los daños físicos de los que han sido víctimas los estudiantes por salir a protestar contra la corrupción en sus universidades.

No ha cumplido con sus funciones cuando la cúpula militar está siendo cuestionada por la política de violaciones a derechos humanos. Las fundadas valoraciones sobre las actuaciones del general Nicasio Martínez ya no son fruto de la especulación, reposan hoy en una investigación de la Procuraduría, pero lo más grave, son públicamente conocidos por la prensa internacional.  El daño en mantener al general Nicasio en el mando militar es perjudicial para el Estado Colombiano, su gobierno y la imagen de Colombia ante el mundo.

La doctrina del enemigo interno es la culpable de crear una generación de militares formados en el principio del “Todo vale”.  La doctrina del enemigo interno es la culpable de transformar mentes de jóvenes colombianos para cuidar los bienes e intereses de unos privilegiados y no de todo el país.

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