Cartas

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Un tizón en llamas

Cuando nacieron las fuerza políticas de la izquierda en Colombia, cada líder o lideresa, éramos un tizón en llamas, que íbamos uniendo nuestras fuerzas y voluntades, en la conquista del poder político, para el pueblo, pero en ese fogón humano, se presentaron líderes y lideresas que fueron desprendiendo el tizón de las llamas, el cual ya afuera de la inmensa fogata, se convertía, en un tizón frío, lleno de cenizas y sin fuego; la llama entonces, también perdía fuerza, unión y fuego, eso fue contribuyendo para que estas fuerzas de izquierdas se fuesen apagando lentamente. ¿Qué quiere decir esto? Que cuando una fuerza política de izquierda se levantan en llamas, los tizones debe permanecer siempre ardiendo en el fuego, de lo contrario el resto de tizones que quedan, ya no tiene ni la fuerza, ni el calor para seguir cocinado la lucha, por ello hay que seguir prendiendo la llama, pero sin quitar ningún tizón de la llama. Johnny Puente Doria (vía Internet).

Analistas charlatanes

Dice el analista político Jairo Libreros que si el presidente Santos no cambia su actitud frente a las FARC pierde el apoyo popular (Noticiero de televisión). ¡Y si se radicaliza el apoyo de la oligarquía, de la alta burguesía, de los paramilitares, de ciertos militares, de “Varito” y otros prohombres y promujeres del sistema, alcanzará cotas inéditas! ¿Y si se rompen los diálogos de La Habana quiénes perderán, quiénes ganarán, señor Libreros? ¿Olvida usted las consecuencias nefastas que han tenido para Colombia y su pueblo el hecho de que Andrés Patraña Arango acatando las directrices del imperio yanqui le haya dado entierro de tercera a los diálogos del Caguán? Ningún gobernante colombiano pierde o perdería el apoyo popular si trabaja honesta y sinceramente en la búsqueda de ese sueño dorado que es la PAZ que hace más de 60 años ha sido tan esquiva. Rodrigo Cardona Osorio (vía Internet).

Opiniones destructoras

Una de las diferencias entre el Presidente Juan Manuel Santos y el ex mandatario Álvaro Uribe Vélez, es la aceptación del Presidente de la existencia del conflicto bélico, de una guerra en Colombia. Al aceptar esta sangrante y antieconómica realidad de más de 50 años, debemos entender, entonces, que el apresar a un combatiente o soldado por algún ejército, éste es un prisionero de guerra, aquí y en Cafarnaún, según tratados internacionales. Para respaldar el proceso de Paz en La Habana se necesita amor de patria, saber del gran beneficio que se le hará al pueblo colombiano con la urgida paz y también lo inútil y terrífico de la continuidad criminal, por lo cual abogan los abanderados de la guerra para seguir sometiendo al país a una polarización inhumana. Necesario advertir que los diálogos de La Habana tienen el condicionamiento, en sus cinco puntos acordados, de no al cese al fuego, por lo tanto las acciones de guerra continúan. Antipatriótico establecer vocerías públicas destructoras del camino hacia la paz, donde los perdedores seremos todos los colombianos, incluso los belicistas si no culminamos felizmente. Al gobierno, los negociadores y medios de comunicación, les corresponde actuar con seriedad, sinceridad, inteligencia y serenidad para sacar adelante el compromiso adquirido con ustedes y con la patria. Los golpes de opinión durante el camino de la paz, serán bien asimilados por la optimista y creciente sociedad pacifista y con la profunda convicción histórica de paz de los negociadores. Omar Muriel (vía Internet).