Cartas

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Mea culpa

Mea culpa debe ser la expresión sincera de gobernantes, instituciones sociales, administradores de la justicia departamental, municipal, por no cumplir sus funciones honesta y honradamente dando paso a generar impunidad, a llevar a la muerte a tantos, a llevar a tantos a la ignorancia y a la violencia por falta de verdaderos programas sociales, a llevar al caos a los trabajadores del campo por carencia de tierra y medios para  desarrollar la agricultura, a llevar a la destrucción del planeta por la carencia de programas de control a la madre naturaleza, a llevar a la indigencia a tantos hermanos nuestros por falta de trabajo y un techo digno, a hacinar en las cárceles a tantos presos, a la falta de unos servicios públicos dignos. Y esto para enumerar un mínimo eslabón de necesidades de la gran cadena social donde el hombre trasciende en pos de su realización. Mariano Sierra.

La tendencia política

Podemos decir que la izquierda se urbanizó en Colombia a partir de los acuerdos de La Habana y de las elecciones presidenciales; dejó de ser un movimiento marginal para transformarse en un movimiento local y regional con grandes perspectivas de desarrollo, si somos capaces de trabajar unidos en la diversidad con base en un acuerdo sobre la fundamental, que no puede ser distinto a la defensa y desarrollo de los Acuerdos de Paz en las localidades y territorios, y a las reformas fundamentales que necesita el país. En este sentido, el llamado bloque histórico de la izquierda democrática y popular tiene que unirse para poder jugar un papel protagónico en la coyuntura política del momento y estar en condiciones de aspirar a conducir mañana “la rebelión de las masas”. Tiene que presentar listas unitarias a los concejos municipales y las asambleas departamentales que le permitan llevar voceros a los cuerpos colegiados para desenmascarar la podredumbre del régimen y proyectar acuerdos y ordenanzas que beneficien a las comunidades locales y regionales. José Tiberio Gutiérrez.

Chao traición

De cada uno de los nombres que se especulan para ser ministros de gobierno o que se ratifican para la era Duque, uno puede ir hilando de manera clara quienes van a dirigir el país. Es evidente que el nuevo gobierno va a ser una fotocopia del gobierno Uribe I, en cuerpo propio como el señor Carrasquilla, con mucho ruido en el escándalo de los Papeles de Panamá, o César Mauricio Velásquez el hombre de las coartadas perfectas del innombrable, cuando se despeñó como secretario de Palacio; o en cuerpo ajeno como Guillermo Botero que es uno de los hombre de más confianza del expresidente Álvaro Uribe, que es realmente quien nombra los nuevos ministros […] Lo cierto es que los partidos tradicionales hasta ahora no tienen cuota burocrática ministerial, pues todo es uribista de primera línea y eso no creo que tenga muy contento a los amigos del trapo rojo, porque ni Simón Gaviria ha estado en los sonajeros del ministerio de la política o de agricultura. Ah, lo del ministerio de Agricultura, un ministerio estratégico, se lo van a dejar a Fedegán en cabeza de José Felix Lafourie, que le garantiza a Uribe que jamás puedan traicionarlo como Juan Manuel Santos. Henry Tinjacá.

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