Cartas

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Limpiezas étnicas

El holocausto durante la Segunda Guerra Mundial tuvo un alcance más allá del pueblo judío. A manos de los paramilitares SS y bajo la dirección del partido nazi se masacraron entre 12 y 19 millones de personas, no solamente 6 millones de judíos; además de estos, asesinaron 4 millones de soviéticos, 3 millones de polacos católicos, y varios millones no judíos de los pueblos eslavos meridionales, croatas, serbios, macedonios, albanos y otros. El pueblo judío, pocos años después de terminada la guerra, reclamó 6 millones de víctimas, sin dar la relevancia necesaria a los millones de personas pertenecientes a otras nacionalidades no judías, también asesinadas a manos de los nazis y en los más de 15 mil campos de concentración y exterminio. Todo ser humano que abrigue algo de sensibilidad, condena el pavoroso y execrable crimen dirigido contra el pueblo judío. Sin embargo, este crimen de lesa humanidad, si perpetrado contra otros pueblos, debe ser asimismo repudiado y condenado. No se puede considerar el holocausto del pueblo judío fuera del contexto general de la Segunda Guerra Mundial que, en realidad, fue todo un holocausto: ciudades enteras arrasadas e incendiadas, etnias y pueblos exterminados sistemáticamente de diferentes maneras, más de 30 millones de civiles, víctimas de operaciones militares en crímenes contra la humanidad. Se condena el holocausto del pueblo judío, pero deberá condenarse de la misma manera toda limpieza étnica, como la de los cuatro millones de congoleños, ocurrida a principios de este siglo. Se esperaría que, después de la experiencia sufrida durante la Segunda Guerra, en un gesto de solidaridad humana, el pueblo judío fuera uno de los abanderados en la lucha contra la guerra, el racismo y las limpiezas étnicas. Sin embargo, vemos paradójicamente, cómo el gobierno de Israel en contubernio con los Estados Unidos, conduce impunemente una campaña sistemática de exterminio contra el pueblo palestino. Juan E. Duque.

Pensionados contra las reformas

La OCP reconoce que las reformas de la seguridad social constituyen un despojo contra los pensionados y sus derechos, ya que eliminan la mesada 14, el periodo de transición pensional, aumentó requisitos de acceso y disminuyó el monto de la mesada; prohibió incluir el punto de las pensiones en las convenciones colectivas de trabajo, pretenden llevar a pagar renta a todos los pensionados y mantuvo los privilegios a los altos funcionarios como el Presidente de la Republica y altos mandos militares. Estamos en contra de una “nueva” reforma pensional que impulsa el sector financiero. Aquí cayeron como anillo al dedo las palabras del PhD y médico Román Vega Romero, su persuasión es garantizar el derecho a la salud -impactar las determinantes sociales y ambientales de salud- mejorar el acceso, la integralidad y continuidad de la atención en salud. Nelson Guzmán.

Carta a Aída

Compañera … me siento orgullosa de haber votado por usted, me enorgullece el debate que acaba de dar en la Universidad Javeriana sobre los retos de la salud colombiana. Me presento, soy egresada de Cuba con magíster en Salud Pública y he tenido que trabajar en ONG para continuar con mi oficio misionero en la salud para los más necesitados, ya que el sistema no me ha permitido influir. Anhelo ser parte de un equipo multisectorial y multidisciplinario para el acceso equitativo a la salud. Marcela Vera Sánchez.

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