Cartas

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¡No más, Estados Unidos!

La arrogante declaración que lanza el presidente Trump reconociendo pública y arbitrariamente  a Jerusalén como la capital de Israel y vociferando el traslado de la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén es una descarada violación de las leyes internaciones, de las resoluciones de la ONU y sobre todo de los derechos del pueblo palestino. ¿Podrá surgir algo positivo de palabras tan racistas y despóticas que sólo estimulan el genocidio de un pueblo? Esta declaración, que data desde la presidencia de Bill Clinton, ha puesto con mayor evidencia que Estados Unidos no es, ni ha sido, el mediador adecuado y justo en el conflicto palestino israelí. Por décadas, mientras Estados Unidos posa como mediador del conflicto, todos los años y sistemáticamente, ha obstaculizado la afiliación de Palestina a las Naciones Unidas como estado soberano; ha otorgado al gobierno de Israel cuantiosa ayuda financiera, militar y diplomática; ha prestado incondicional apoyo a las violaciones israelíes y ha sido cómplice del sometimiento de los palestinos a un sistema de apartheid, mucho más abominable que el de Sur África, en su tiempo declarado crimen contra la humanidad. Todos estos hechos y muchos otros que no se alcanzan a mencionar aquí, llevan a la conclusión de que Estados Unidos no puede ser ya más, de ninguna manera, el mediador del conflicto. Así lo ha manifestado el gobierno de Palestina. Llegó la hora de despojar a Estados Unidos del papel de mediador en el conflicto e instaurar, en cambio, un mediador ecuánime y justo. Este es el único efecto positivo que pudiera traer la insolente declaración de Trump. Juan E. Duque (vía Internet).

El capital y la prensa

Vale la pena hacer un análisis de fondo sobre la estrecha relación del capital y la prensa, que aliena a la mayoría de los periodistas de los grandes medios. La entrevista de una periodista de Caracol a Imelda Daza, el miércoles 3 de enero, da grima. Su gran preocupación era que la parlamentaria dijera que apoyaba el “castrochavismo” y no la “democracia colombiana”. Muy mediocre. En la mente de la periodista no cabía que Imelda no aceptara respaldar el capitalismo, la propiedad privada y el statu quo vigente. Una democracia para asesinar a los opositores y matar de hambre a los pobres. Gustavo Vélez (vía Internet).

Trump contra Irán

Un aforismo que ya lleva más de un siglo reza: “los muertos siempre los pone el mismo bando, el pueblo”. Donald Trump ostenta un año de gobierno que es un fracaso en toda la línea, y entonces menea el tema Jerusalén a pesar del propio partido republicano. Pero no es un acto impensado: su presa es Irán. Por eso quiere deshacer el acuerdo nuclear; por eso se alía con el gobierno de Netanyahu; por eso mantiene el matrimonio con la dictadura de Arabia Saudita.

El complejo militar-industrial está de fiesta y afila los colmillos. Análisis especial mientras hay olor a pólvora y muertos en las calles de Palestina e Israel. http://www.purochamuyo.com/que-tapa-trump-jugando-su-carta- israeli/. Darío Bursztyn (vía Internet).

Vuelve y juega

El presidente Juan Manuel Santos estableció un salario mínimo por debajo de las exigencias de los trabajadores, pero tuvo la anuencia para el despropósito de los presidentes de la CGT y de la CTC que con frecuencia asumen esas posiciones de esquirolaje y traición al movimiento sindical. Vuelva y juega. El gobierno de turno cada año fija de manera unilateral el salario mínimo, muy por debajo de las necesidades, pero no le pone un límite a las utilidades de los capitalistas. Estos tienen libertad de ganar lo que quieran a costa del sudor y de la sangre de los trabajadores. María Bueno (vía unilateral). 

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