Cartas

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Un reconocimiento

Reconocimiento al camarada Álvaro Oviedo por su maratónica estadía en Cali donde tuvimos la oportunidad de escuchar sus planteamientos históricos, políticos, encaminados a la preparación para la implementación de los acuerdos de paz. Quienes asistimos a sus diferentes intervenciones con una excelente participación en cada una de ellas, podemos manifestar con satisfacción que su conocimiento impartido es un gran complemento a las conclusiones del XXII Congreso del PCC en la ardua labor que tenemos con las bases comunistas y pueblo en general. Gracias compañero Oviedo. Iván Enrique Chaves Coronel (vía Internet).

Lo mejor es la unidad

Respetuoso saludo camaradas y muy estimados compañeros. La presente tiene como objeto saludarlos en nombre del PCC de Cúcuta, este lo hago extensivo para todos los camaradas del Comité Central. A la vez instando a todos los camaradas a nivel nacional a cerrar filas en torno al nuevo partido que acaba de nacer, solo unidos lograremos la victoria, divididos seguiremos siendo esclavos. También considero pertinente cerrar filas frente a los problemas de persecución y muerte que sufren los pueblos de Segovia y Remedios por parte del gobierno y las malditas transnacionales. Solicitar a la ONU para que le exija al gobierno de Juan Manuel Santos que respete y haga respetar los derechos humanos de los colombianos por igual y para que cumpla y haga cumplir todos los tratados y apoyo incondicional al glorioso partido o movimiento político de las FARC-EP, que cumpla los compromisos firmados por su Gobierno y las FARC en La Habana. sin otro particular me suscribo atentamente, Jorge Malario, FARC-EP (vía Internet).

La ignorada Laudato si

Estamos a 12 días de que el papa Francisco llegue a Colombia, y a 30 años de que el Gobierno nacional deje a Colombia convertida en un hueco, sin árboles, sin agua, rebosante de basuras, totalmente contaminada. En mayo de 2015, el papa publicó su sublime encíclica “Laudato si, mi Signore” (Alabado seas, mi señor), subtitulada, “El cuidado de la Casa común”. Es un documento socio ambiental de largo alcance, tanto así que fue argumento esencial para que en un país centroeuropeo se decretara el fin de los combustibles fósiles (petróleo) en 25 o 30 años, cuando allí todo será eléctrico (carros y demás). En otros países, ameritó foros, reuniones, discusiones académicas y empresariales. Aquí en Villavicencio, a pesar de que lo comenté con sacerdotes franciscanos, nadie sabe qué diablos es Laudato si. No se enseñó, no se predicó en los púlpitos. En Bogotá sí se pellizcaron y la semana anterior se realizó un foro sobre el tema. La encíclica cuestiona totalmente el daño ambiental amparado desde el gobierno central colombiano, y delegado en las regiones. Para nada encaja en la “locomotora minera” ni en la “confianza inversionista”. En grave aprieto se vería el gobierno si Su Santidad pregunta por qué se quiere acabar con los páramos, o por qué se riega mercurio en nuestros ríos, o por qué se siguen talando las selvas. Y la curia se rasgaría las vestiduras, si pregunta por qué no se ha divulgado su encíclica. Víctor Julio Sánchez Mora (vía Internet). 

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