Cartas

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Nidos corruptos

Demoledora e indignante la corrupción que devora las instituciones estatales y privadas, sin que se realicen las definitivas soluciones de parte de la justicia y del gobierno de turno, ambos responsables de la crisis institucional y de los abusos de poder. La honestidad y seriedad se diluyen con los halagos de los poderosos sobre una sociedad atribulada por innumerables problemas de toda gama, donde los intereses personales y de grupo conculcan los derechos de los ciudadanos. Si no reconstruimos la honestidad en base a la meritocracia y la ética, la firma de los acuerdos de La Habana se convertirá en saludo a la bandera, y el posconflicto en una nueva etapa de saqueos, despojos y violencia. Los dos últimos gobiernos, con reelección, se han llenado de vanagloria, el primero con la “Seguridad Democrática” y el actual con los acuerdos de paz, que parece más bien buscando una postulación para el Nobel de Paz. Por un lado, se trabaja en el proceso de acuerdos y por el otro se reparte gigantesca “mermelada”, se establece la ley Zidres en contra de los campesinos, las infames muertes infantiles por desnutrición no se detienen, la devastadora minería continúa, el cambio climático y la embolatada de 8.700 millones de dólares de los ciudadanos, la salida del Defensor del pueblo, los escándalos de la Policía, salario mínimo pírrico, alzas desmedidas, detrimento del erario, incumplimiento a los pensionados en cuanto a la rebaja de aportes a la salud, déficit fiscal, sobrecostos y corrupción en Reficar, por un monto de más de 4.000 millones de pesos. Reformas profundas y estructurales requieren las instituciones colombianas. Omar León Muriel Arango (vía Internet).

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Un nuevo pacto social

Leyendo la edición del 9 de diciembre de 2015, la crónica presentada por Carlos Lozano sobre su último encuentro con Manuel Marulanda Vélez, comandante eterno del Estado Mayor Central de las FARC-EP, vislumbra en sus letras la personalidad y espíritu revolucionario del comandante como también del compañero Lozano. Seguimos aportando en la construcción de una patria mejor, más igualitaria y justa; donde no se persiga, se encarcele y se asesine a ningún ser humano por sus ideas políticas. Construyamos un nuevo pacto social en donde todos tengamos cabida, no solo aquellos que detentan el poder con sus manos untadas de la sangre de los humildes. Al semanario VOZ todo el reconocimiento y revolucionario abrazo. Terminando con esta petición; la posibilidad de que el semanario abra un espacio continuo para que los presos políticos expresemos nuestras ideas y puntos de vista sobre la realidad del país, así como también nuestras voces libertarias que traspasan los muros. Camilo Varela, preso político. Secuestrado por la “pútrida” justicia colombiana. Cárcel La Blanca de Manizales.

Paz, paz y paz

Es los días recientes de la minicrisis de los diálogos de paz de La Habana, como nunca antes se vio amenazada la posibilidad de la paz en Colombia. Todo por una pataleta del señor presidente Juan Manuel Santos Calderón, algo propio de la aristocracia bogotana que es inmamable. Al presidente tenemos que recordarle que la reelección la logró gracias al apoyo de la izquierda, de lo contrario no hubiera logrado la victoria sobre el señor Zuluaga, igual de antipático a él. Santos le debe el triunfo a la izquierda que no se identifica con su gobierno neoliberal. Todas las mañanas, como un ejercicio pedagógico, que tan poco le agradan, deberá repetir paz, paz y paz, con sus salidas de tono no puede frustrar a la mayoría de los colombianos que aspiran a una pronta reconciliación nacional. Gustavo Méndez Rico (vía Internet).