Cartageneras sufren abusos sexuales en TransCaribe

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Se necesitan políticas preventivas por parte del Distrito, pues la violencia física, sexual, sicológica y emocional que sufren las víctimas requiere un proceso de acompañamiento.
Paula Andrea Trujillo Castillo

En el Sistema Integrado de Transporte Masivo, TransCaribe, se han venido presentando agresiones sexuales en contra de las mujeres. La última se dio el sábado 7 de marzo, cuando una joven fue acosada y su agresor se masturbó y eyaculó sobre ella. El hombre fue bajado del articulado en una estación donde recibió golpes de varias personas que intentaron lincharlo.

Esta es la tercera agresión que se presenta, pues ya se había conocido la que sufrió la docente y reconocida activista, Airlin Pérez Carrascal, quien a pesar de instaurar la denuncia, el hombre solo estuvo detenido 32 horas, para luego quedar en libertad.

A estos casos se suman los ocurridos a una joven de 20 años que, según denunció, también fue acosada sexualmente en un bus de Transcaribe que cubría la ruta X101, el pasado 10 de enero.

Asimismo, la coordinadora de Gestión Social de Transcaribe, Amalia Toro, dio a conocer un caso sucedido en 2019, sobre una mujer que tenía una condición de discapacidad cognitiva, sufrió manoseo por parte de un hombre, y el operador confundió la discusión con un pleito de pareja.

En conversación con Claudia Ayola, feminista y psicóloga en la ciudad de Cartagena, se amplió un poco el panorama, pues ella llama la atención a que se tengan muy pendiente dos puntos.

El primero, las dificultades de acceso a la justicia, ya que la mayoría del acoso sexual que ocurre en el transporte público terminan en un margen de impunidad altísimo; debido a que, si el agresor no utiliza algún tipo de violencia -es decir no usa un arma o no usa la fuerza física para someter, por ejemplo-, si la víctima no es menor de 14 años o no tienen una incapacidad para resistir, para el Código Penal no es un acto sexual abusivo, sino que se tipifica como injuria por vía de hecho.

Lo segundo, según Claudia, es que se debe preguntar, cuáles son las garantías que estas mujeres tienen en este sistema de transporte público, en relación con la pedagogía sobre estas denuncias de acoso que han sido reiterativas y naturalizadas; es decir, ¿qué se hace para prevenir estos casos?

En conversación con la coordinadora de Gestión Social de TransCaribe, Amalia Toro, sobre la existencia de un protocolo del sistema para hacerle frente a estas situaciones, su respuesta fue: “Los protocolos que manejamos son los que la ley provee […] y la posición que nosotros asumimos es la misma que asume el Distrito”.

También afirmó que estos temas de violencia contra la mujer se deben ver desde la línea gruesa que quiere plasmar el alcalde, que debe incluir una mirada que busque educar a las personas; pues el sistema no es responsable de todo lo que realizan los usuarios, pero sí es responsable en las medidas de prevención, las cuales están activas.