Caravana por la vida en el Bajo Atrato

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Caravana por la vida con las comunidades del Bajo Atrato. Foto Lisbeth Montaña.

La intención de la acción humanitaria fue visitar territorios estratégicos y biodiversos de esta subregión del país, donde la pobreza que se vive es extrema debido al histórico abandono estatal, sumado al despojo de tierras, las constantes amenazas y los continuos enfrentamientos entre actores armados

Gabriela Gil – Corporación Jurídica Libertad
@GabbyG1l

Con el objetivo de visibilizar la grave crisis humanitaria y abandono estatal en que se encuentran las comunidades del Bajo Atrato en Chocó, se realizó entre el 5 y el 12 de agosto, una caravana humanitaria por la vida. En ella participaron 38 brigadistas internacionales provenientes de 12 países y organizaciones que se han solidarizado con Colombia y la difícil situación que atraviesan muchos de sus territorios; en la caravana también participaron representantes de más de 70 organizaciones nacionales, junto a pobladores locales, líderes de las comunidades y delegados de medios de comunicación.

Los objetivos de la caravana

La actividad tuvo como epicentro Medellín y Riosucio. En Medellín se recibió desde el día domingo a los brigadistas internacionales y se realizó un taller de seguridad y derechos humanos, brindado por el Proceso Social de Garantías para Líderes, Lideresas, Defensoras y Defensores de Derechos Humanos en Antioquia y la Corporación Jurídica Libertad, para dar a conocer a los internacionales el contexto y brindar algunas recomendaciones en términos de seguridad, debido a la difícil situación que afronta la zona. El lunes se desarrolló una rueda de prensa en la que se dio a conocer a los medios de comunicación regional y nacional dicha actividad y sus objetivos. En Riosucio, se presentaron los objetivos de la caravana y el equipo de trabajo que estaría recorriendo los territorios.

Astrid Torres, representante de las organizaciones nacionales participantes manifestó durante la rueda de prensa que “el confinamiento de siete mil personas el año pasado, el asesinato de líderes y lideresas que acontece a nivel nacional y que se expresa en la región del Chocó, son fuertes preocupaciones, el tema de la continuidad del conflicto armado en el territorio que sigue escalonando es preocupante. También debe preocupar y preocupa a los pobladores de Chocó, el alto nivel de pobreza, el abandono estatal al que han sido sometidos. Revisando las últimas estadísticas del DANE, el 90% de la población chocoana vive con necesidades básicas insatisfechas. Son los niños, las niñas, los y las jóvenes quienes con más rigor están viviendo esta pobreza estructural”.

En el Bajo Atrato

El Bajo Atrato hace parte del Darién, una de las cuatro subregiones del departamento de Chocó ubicada en la frontera hacia Panamá. Comprende los municipios de Carmen del Darién, Acandí, Unguía y Riosucio, y está habitada aproximadamente por 72 mil personas, dentro de las cuales se encuentran comunidades ancestrales como los afrodescendientes, Emberás (Katío, Dobidá), Wounaan y Tule. Las comunidades están ubicadas principalmente en las cuencas de los ríos Cacarica, Truandó, Salaquí, Domingodó, Curbaradó y en las cabeceras urbanas de ambos municipios.

La caravana por la vida estuvo organizada en tres recorridos con el fin de llegar a un mayor número de comunidades. El primer recorrido partió desde Mutatá, Antioquia, hacia lo que se ha denominado como Zonas Humanitarias en Curvaradó y Jiguamiandó, un espacio en el marco de una acción colectiva no violenta, ocupado por comunidades que decidieron retornar hacia sus territorios luego de la Operación Génesis, uno de los episodios de la guerra más duros que afrontó esta zona del país. El segundo recorrido fue realizado por las comunidades cercanas al río Salaquí y un tercer recorrido fue por Truandó.

“A los internacionalistas nos impacta ver, vivir y escuchar como un territorio de extrema riqueza en recursos naturales, es al mismo tiempo un territorio de absoluto empobrecimiento para las personas que lo habitan. Entramos en shock cuando vemos como las violencias en el día a día de estas personas que habitan el Bajo Atrato y el Chocó en general, además de muchos otros puntos de Colombia se viven con pasmosa naturalidad. No podemos entender que esto ocurra cada día en el Chocó, fruto del conflicto que vive el país”, manifestó Pau Vendrell, representante de los brigadistas internacionales.

Actividades de la caravana

Uno de los firmes propósitos de la caravana además de visibilizar la situación de crisis humanitaria a nivel nacional e internacional, era el trabajo con las comunidades, lo que permitiría un acercamiento a sus problemáticas, conocer sus necesidades más profundas, así como llevar una voz de aliento.

Se organizaron brigadas de salud en las que se escuchó a la comunidad en sus peticiones y se atendieron algunos casos menores. Durante el recorrido por las comunidades cercanas al río Salaquí esta Comisión atendió el parto de una de las mujeres indígenas. En medio de la guerra renace la esperanza y la vida, contaron algunos de los brigadistas.

La Comisión de Arte y Cultura, fue la encargada de llevar color y compartir a través de la música con los habitantes. Desde la Comisión de Derechos Humanos se escucharon las denuncias de las comunidades, se mapearon las zonas de mayor conflicto y se recogieron las peticiones que serán presentadas en el informe final que emitirá la caravana en los próximos días.

En medio de la censura y el confinamiento

Durante la rueda de prensa, las organizaciones llamaron la atención acerca de la autocensura que han tenido que manejar las diferentes comunidades indígenas para proteger sus vidas. El representante de las comunidades afro tomó la vocería por ellos y manifestó las preocupaciones que tienen en los territorios.

“Nosotros sabemos que el departamento del Chocó, viene con un abandono estatal desde muchas décadas, nosotros lo que pedimos es tener el apoyo en temas sociales. Nos hemos vuelto resilientes, nosotros estamos en el territorio con todas las dificultades que tenemos, una persona no vive si no tiene tan siquiera las cosas básicas, salud, educación, vías de acceso” indicó Ruddy Mosquera.

A lo largo de  los recorridos, las comunidades contaron a los caravanistas acerca del confinamiento que viven por los constantes enfrentamientos de los grupos armados, hablaron de las zonas que se encuentran minadas y que imponen un difícil acceso a sus comunidades o un libre movimiento para que las familias puedan encontrar su alimento y sustento diario.

Recordaron que esta acción ha causado ya la muerte de cinco niños en estas comunidades y que les preocupa que la cifra aumente. Por su parte el Defensor del Pueblo de Chocó, quien acompañó una parte del recorrido por invitación de las organizaciones, manifestó que se han emitido alertas tempranas en esta zona para mitigar la situación, pero la realidad constata que estas acciones desde el Gobierno han sido insuficientes.

Las comunidades indígenas siguen viviendo bajo continuas amenazas, se les ha prohibido dirigirse a medios de comunicación a hacer cualquier tipo de denuncia y otras han optado por no ser visibles para mantener a salvo a los suyos.

La caravana humanitaria por el Bajo Atrato, finalizó en el municipio de Riosucio, allí se desarrolló un evento junto a las comunidades en el que se presentaron algunos esbozos de las conclusiones, se presentaron diferentes actos culturales y estuvieron invitados algunos congresistas a quienes se les ha pedido sirvan de voz para las comunidades.

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