El capitalismo como sistema de exclusión

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Movilización de mujeres en Madrid, España, el 8 de marzo de 2018.

“La evolución de una época histórica está determinada por la relación entre el progreso de la mujer y la libertad, ya que de las relaciones entre el hombre y la mujer, se desprende claramente el triunfo de la naturaleza humana sobre la bestialidad. El grado de emancipación femenina determina naturalmente la emancipación general…”: Marx

María Eugenia Londoño*

Hoy y cada día, el reconocimiento ha de ser para la mujer trabajadora, transformadora, beligerante, históricamente luchadora, la mujer que con sus lidias apuesta a la construcción de paz con justicia social; por ello, cobra mayor relevancia el reconocimiento de la vulneración sistemática que ha padecido por su condición de género, pero también, por el reconocimiento y motivación de las luchas que ha librado para arrancar al estatu quo algo de libertad, garantía de los derechos e igualdad.

Estos reclamos devienen de un modelo económico que per sé es inequitativo y cuya estructura reclama la lucha de clases, por ello la construcción colectiva de nación en un ejercicio mancomunado, de hombres y mujeres proletarios, es imprescindible para la transformación, juntos en la reivindicación de los derechos que el burgués, real enemigo de clase, está dispuesto a negar, y que con ahínco han de reclamar. El deterioro permanente de lo medioambientalmente necesario, la mordaza incesante, la aniquilación de la vida, la naturalización de la barbarie, la eliminación de lo humanamente inaceptable, la satanización de lo beligerante y por supuesto, el menosprecio por lo que se cree débil, la mujer; son solo algunas de las consecuencias del modelo capitalista, el cual ha alcanzado los más altos niveles de alienación por cuanto distribuye inequidad, pobreza, desigualdad y miseria en la mayoría de la población mundial.

Día de reivindicaciones

El 8 de marzo es un día que permite conmemorar y reivindicar las acciones realizadas por las mujeres para luchar de forma organizada, no solo por sus derechos en particular, sino también por los del proletariado en general, y por el reconocimiento de los aportes que han hecho y hacen a la producción de la riqueza social; sin embargo, el capitalismo ha desdibujado este día, como uno para “celebrar” por una condición natural y de paso promover el consumo; sin embargo, la realidad de los derechos de la mujer en la actualidad, a 152 años de iniciadas las batallas para lograr su concreción, se reflejan en situaciones como que, en Colombia según el DANE, las mujeres ganan un 20% menos que los hombres, realizando las mismas funciones aun cuando, reconoce que las mujeres en Colombia cuentan con mayor formación académica que los hombres.

En Colombia, algunos datos que permiten contextualizar y argumentar el ejercicio de exclusión y segregación son, por ejemplo, que por la realización de trabajos digitales de 48,6 horas en promedio, ellas en la semana reciben sueldos por 19,5 horas, las demás no le son remuneradas, en cambio a los hombres les pagan 40,3 horas.

Otras violencias

Existen otros datos que no son reconocidos como las más de 33 horas por semana que las mujeres dedican a las tareas del hogar, frente a las 7 horas que destinan los hombres. Las violencias contra las mujeres y niñas no cesan, por el contrario, se agudizan pues cada 30 horas una mujer es asesinada por razones de género; y cada día 140 mujeres son agredidas por su pareja o expareja. En términos de paridad política, tan solo una de cada cinco congresistas es mujer, y una de cada diez está en gobernaciones o alcaldías.

Sin embargo, a pesar de estas escalofriantes cifras y como resultado de la organización y la lucha, el movimiento de mujeres ha conseguido logros en la garantía de los derechos y empoderamiento, que si bien no son suficientes, sí representan avances, tales como, la formulación de políticas públicas para equidad y género, que en sí mismas no representan avance si no se exige su cumplimiento y materialización en las prácticas cotidianas de las mujeres; la expedición de algunas leyes que buscan garantizar la vida libre de violencias, tales como la propuesta ley de víctimas y restitución de tierras, la ley 1257 por la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres; la ley 1719 por la cual se adoptan medidas para garantizar el acceso a la justicia de las víctimas de violencia sexual, en especial la violencia sexual con ocasión del conflicto armado y un acuerdo de paz único en el mundo que ha sido transversalizado por un enfoque de género, con el fin de garantizar los derechos de las mujeres colombianas , pero sobre todo, las rurales y campesinas que han padecido más la crueldad del conflicto armado, es de anotar que hoy el acuerdo está hecho “trizas”.

La lucha y la organización de la mujer ha de fortalecerse para la lograr condiciones y oportunidades, sin exclusiones y discriminaciones, para el goce efectivo de los derechos económicos, sociales, culturales y políticos de las mujeres; lograr la no precarización del empleo femenino; eliminar la brecha salarial; lograr el uso de la tierra, propiedad y recursos para las mujeres rurales y campesinas; promover la participación y representación paritaria en todos los espacios de la sociedad; favorecer un reconocimiento, valoración y redistribución de los trabajos del cuidado que las mujeres llevan a cabo en lo público y lo privado; promover la prevención, atención, investigación, sanción y reparación para las mujeres víctimas de violencias; facilitar la visibilización y autonomía sexual y reproductiva de todas las mujeres sin distingo de raza, etnia o grupo identitario.

* Secretaria de Género, Inclusión e Igualdad. Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación – Fecode.

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