El cantante del pueblo: Hernando Marín

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Hernando Marín.

Vino al mundo en el corregimiento de El Tablazo, municipio de San Juan del Cesar, La Guajira, donde sin ningún tipo de influencia desarrolló su habilidad de compositor y cantautor provinciano

Andrés Cuadro – La Plena

El mismo Hernando José Marín Lacouture se autodenominó el “cantante del pueblo” en su famosísima canción La ley del embudo (canción que traspasó fronteras y se convirtió en el himno de los más desvalidos y del M19), que habla sobre los problemas sociales y la desigualdad existente entre los más ricos y los más pobres; los primeros, con lo “ancho pa’ ellos” y, los segundos, con “lo angosto”. El cantante del pueblo nació un domingo de 1946, exactamente el 1 de septiembre de ese año agitado por los estertores de la Segunda Guerra Mundial.

Podemos decir, sin riesgo a equivocarnos, que su legado atraviesa transversalmente a nuestro folclor; las composiciones de Marín Lacouture han adoptado diferentes intérpretes, dentro de los cuales se rescatan importantes voces, como las de Diomedes Díaz, Poncho Zuleta, Rafael Orozco, Jorge Oñate, Silvio Brito, entre otros; de manera que podemos decir que el vallenato se sustenta —en gran parte— en la herencia que Nando Marín construyó, paso a paso, entre su natal Guajira y su viejo Valledupar. Es considerado por muchos como el más importante compositor de la llamada “canción romántica guajira” y de lo que se conoce como el “romanticismo vallenato”.

Gozamos de Nando Marín gracias a aquel personaje guajiro, alcahueta de muchas parrandas decisivas en la historia del vallenato, José Parodi, quien en su famoso Kiosco Parrandero permitió algunos de los más excelsos momentos del folclor. El folclorista José Parodi descubrió en El Tablazo a Hernando Marín. Desconozco las circunstancias exactas de ese descubrimiento, pero entiendo e imagino que debió representar un verdadero hallazgo para Parodi, quien inmediatamente lo llevó a concursar a un festival. “El sanjuanero José Parodi (Joseíto) lo descubrió en el Tablazo y lo llevó a concursar en el Festival del Fique en La Junta (La Guajira) en el año de 1974, ganando el concurso de la canción inédita con el tema “Vallenato y Guajiro” que fue grabado por Beto Martínez. Desde allí se inició una rutilante carrera que lo llevó al sitial de los más grandes autores vallenatos de todos los tiempos.”[1]

Un cantor humilde

Nando Marín ante todo fue un cantor comprometido, humilde, de gran carisma y capacidad retórica; los que lo conocieron de cerca afirman que tenían gran habilidad para expresar, le fluía el verbo, las canciones… Afirman allegados que podía escribir una canción en un dosportrés; era un fenómeno provinciano, un intelectual popular salido de las entrañas del campo colombiano. Desde joven aprendió a sortear la agreste vida en el campo, lo cual le dio carácter (según, el man era mamadorsísimo de gallo; pero tenía un recio carácter) y perseverancia.

Las composiciones de Nando Marín son narrativa pura, relatos provincianos musicalizados. Podemos usar como ejemplo básico la canción La bola e’ candela, una magnífica adaptación de un cuento popular, enraizado en el Caribe rural, donde se habla de una persona (que a la final son muchas) que hizo pacto con el diablo a cambio de riquezas; pero estas ganancias, el deudor diabólico, las pagaría a cambio de un trabajador. Cuenta y canta la canción, que “aunque no lloviera / la mejor cosecha salía en Convención”; desde luego, todo esto a cambio de un trabajador hasta que se aburrió el diablo y llegó, en una bola de fuego, preguntando por el deudor.

Parte del compromiso social que Marín profesaba quedó reflejado en su importante canción Los maestros (inmortalizada por la voz de Los Hermanos Zuleta) donde reivindica el papel fundamental de los profesores en nuestra sociedad, esos seres “tan valientes y de noble corazón” que a veces no les damos gracias. También es claro al criticar el rol negligente del estado para con los docentes: “ese es otro que no sabe agradecer, tienen sus hijos también, que los están enseñando…” Los pagos atrasados, las desniveladas relaciones de poder entre docentes y gobierno, y otros temas sobre la educación y la ética hacen parte de esta excelsa canción. “Y hay que aplaudirle a esa gente tan valiente que ni les quieren pagar…” ¡Cipote vaina esta!

El carisma de Marín

El carisma y la actitud parrandera de Marín Lacouture le permitieron ser un personaje codiciado por mujeres y hombres también. La gente quería estar con él, parrandear con él, beber con él; era una especie de personaje imprescindible para sus amigos. “Marín además de caracterizarse como un excelente parrandero y amigo de los grandes que tuvo la música del acordeón, como haciendo apología al maestro Rafael Escalona, Nando era amigo de sus amigos y si no que lo digan José Kasquita Mazeneth, quien conserva en su casa una de las guitarras del compositor en que tanto se inspiró para componer sus obras musicales: “Cao” Mendoza, “Ponchito” Cotes, “Beto” Barros, “Caco” Coronel, José Barliza, Roberto Calderón y tantos amigos parranderos que dejó el insigne juglar para el recuerdo”[2]. Trabó una hermosa amistad con otro grande del folclor, Sergio Moya Molina, e incluso conformaron una agrupación que se llamó El trío de oro, junto a otro excelente músico guajiro —el primer compositor wayúu con éxito moderado— (también obliterado por el vallenato decadente que hoy impera) Máximo Movil, también conocido como “El indio de oro”. Entre los tres se desarrollaría una sana, pero usufructuosa competencia: una semana Sergio Moya componía una canción, a la otra siguiente, ya Máximo Movil le tenía otra, listica; y así seguía, en ese mismo son, Nando. Los únicos ganadores de esa bella competencia fuimos nosotros, los que nos deleitamos con el sabor y color del vallenato bien hecho, pues en esa dinámica los integrantes de El trío de oro escribirían más de cincuenta canciones importantes.

Trio de oro

Hay una canción que marca un hito en Hernando Marín. Esa canción es La creciente, llevada al paroxismo del éxito por El Binomio de Oro, en la voz de irrepetible Rafael Orozco. La dama guajira es una canción que avizoró en su tiempo la llegada de la minería voraz y los extranjeros saqueadores a ese departamento. En ella el cantante del pueblo reniega de que, ahora como sí vale, venga “un enamorado” (Cerrejón, papi) a enamorarla y prometer quererla. Es una canción bellamente escrita. Una prosa provinciana incisiva junto a unos divinos acordes de guitarra le dan vida a ese quejido de protesta, de rechazo al modelo extractivista. ¡La minería no va, mi vale!

Repertorio inmenso

El repertorio que nos dejó es inmenso. Canciones que logran destacarse son La creciente, Tu ausencia, Villanueva mía, Lágrimas de sangre, Los maestros, La ley del embudo, El mocoso, Tú, campesino parrandero, Lluvia de verano, El gavilán mayor, La primera piedra, Recuerdos, La bola e’ candela, Bebiendo yo, La dama guajira, Juramento, Canta conmigo, Ventana de cristal, entre otras; todas estas canciones han sido interpretadas, como se dijo, por los más variados cantantes del vallenato.

Por último, para dar al traste con el momento histórico que atraviesa el país (el proceso de paz entre Gobierno y FARC no es juguete: hay que aprovechar el Acuerdo Final), quise dejar para el último párrafo, la canción Canta conmigo: una exigencia de paz, una canción que anhela reconciliación, armonía, fraternidad, camaradería. Esta canción la hizo famosa el Cacique de La Junta, quien también le imprimió el sentimiento que requería interpretarla. En sus letras se ve claramente la posición progresista de Marín, su sentido humanista, su visión de un Valledupar (y Colombia entera) sin guerra, cantando, con los acordeoneros de más renombre y los mejores versos.

Que Colombia sea la que cante, la vieja Colombia, la campesina, la rural, la urbana, toda Colombia en paz.

@Ledementia 

[1] Hernán Baquero Bracho. (2011). Hernando Marín – Biografía. 22/07/2017, de Portal Vallenato Sitio web: https://portalvallenato.net/2011/12/07/hernando-marin-biografia/

[2] Edinson De la Hoz. (2011). Recordando a Nando Marín. 23/07/2017, de Radio Villanueva. Sitio web: http://vivatufm.blogspot.com.co/2008/09/recordando-nando-marn.html

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