“El cambio lo debe dar el pueblo colombiano”: Mauricio Jaramillo

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El país atraviesa por una crisis social y política originada en la corrupción y demanda nuevas maneras de hacer política

Hernán Camacho

Mauricio Jaramillo fue uno de los comandantes que abrieron las negociaciones de paz en La Habana. Fue elegido por el Congreso del nuevo partido de las FARC como parte de su dirección nacional. Sus tareas siguen estando al lado de los prisioneros políticos y las Zonas de Reincorporación. Habló con VOZ sobre los principales retos para la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común en un nuevo momento político y la necesidad de encontrar entre muchos sectores políticos una propuesta alternativa de gobierno a la tradicional clase política cooptada por la corrupción.

–¿Cuál es el mensaje del congreso de las FARC y del nuevo partido?

–El Congreso de las FARC se desarrolló en un momento clave de la situación del país, en un momento de crisis. Crisis social, económica, política y sobre todo de valores, el país no está bien. Atraviesan todos los problemas del país como el crimen, la corrupción y la inmoralidad pública. Un país se sumerge en una crisis cuando se sigue asesinando a quienes defienden los derechos humanos y líderes sociales. No es suficiente con la firma del acuerdo, hay que hacerlo realidad para que esa crisis pueda empezar a subsanarse. El cambio lo debe dar el pueblo colombiano.

La implementación

–¿Cómo ve el proceso de implementación?

–El acuerdo de paz es bilateral y tiene obligaciones para las dos partes, pero ahora en proceso de implementación el Gobierno dice lo contrario. Nosotros tenemos interrogantes con los tiempos del proceso de implementación pues debía darse más rápido y de cara a los colombianos. Tenemos por ejemplo aún mil cien prisioneros de guerra sin que estén en libertad y trescientos prisioneros en Mesetas a la espera de los trámites de la Jurisdicción Especial de Paz. El Estado debería actuar con mayor contundencia y no a cuenta gotas a la hora de dar por terminado el conflicto armado en Colombia, yo no veo al Gobierno a la altura para ese reto histórico. El presidente Juan Manuel Santos se comprometió en Mesetas, Meta, a que cumpliría hasta la última coma del acuerdo, y yo no dudo que lo cumpla, pero tengo inquietud es cuándo.

–¿Cree que el presidente está cercado por la derecha?

–El Presidente Santos ha sido valiente al enfrentar una andanada de la extrema derecha, pero le ha faltado decisión para que el proceso quede en firme. La derecha sigue siendo influyente. Vea, el poder del gamonalismo y los terratenientes que se posan en la política y el Estado no termina. Ese fenómeno de gamonalismo persiste en el país y son los que ayer y hoy promueven el paramilitarismo como suprema autoridad.

–¿Por qué no se avanza en la implementación?

–Es que los acuerdos de paz no son para nosotros, las FARC, sino para el pueblo colombiano. En el caso del punto agrario sus contenidos traen desarrollo para unas comunidades deprimidas por la pobreza, traen salud, educación, servicios públicos, desarrollo territorial.  Los acuerdos de paz son un paso hacia adelante para todo el país y la sociedad, no para un grupo alzado en armas que firmó un pacto de parar la guerra. Aún persisten enemigos de la paz y hacen lo posible por imponer trabas. Estamos ad portas de un nuevo gobierno y aún no termina la implementación. Nadie entiende por qué todo lo acordado no se ve, por ejemplo, tierras para el pueblo colombiano con el apoyo del gobierno y que se subsidie el trabajo inicial y técnica de la tierra.

La corrupción

–¿Qué opinión le merecen temas álgidos del país, como la corrupción?

–Un país que se mueve en medio de una clase corrupta que cooptó a todo el Estado. La rama judicial que debía tener un decoro sin precedentes se encuentra envuelta en un escándalo de compra y pago de fallos. Cómo creer que ellos van a cambiar y que el escándalo de corrupción de la pasada semana será el último, no lo creo. Por eso decimos que el pueblo colombiano debe pasarle factura a los políticos tradicionales que son parte del cartel de la corrupción de la alta clase dirigente del país.  Nosotros creemos que el pueblo colombiano puede elegir una alternativa a los corruptos, a quienes no quieren la paz y menos defienden la soberanía. Esa alternativa no somos nosotros solos sino la unidad del campo democrático y revolucionario. Nosotros estamos llamando a toda Colombia para defender la paz y transformar la crisis social, económica, política y cultural del país. Colombia no esta predestinada a la corrupción y al desgobierno contra el pueblo colombiano, nosotros nos resistimos a creer eso.

–¿Estamos lejos de la democracia?

–La democratización del país no solo pasa por el combate a la corrupción sino también por acabar con el flagelo de la doctrina militar contra el pueblo colombiano. En tiempos de paz debería reducirse el pie de fuerza militar y tomarse medidas para ampliar las libertades, pero contrario a esto lo que se incrementa son las penas inmersas en el Código de Policía y el Esmad no se desmonta. Es decir, la violencia contra el pueblo colombiano es más intensa. En cualquier país del mundo, su pueblo puede salir a marchar y movilizarse, pero aquí es encarcelado, eso no es paz. Vemos con extrañeza medidas de represión permanente.

El futuro

–Hablando de enemigos de la paz ¿cómo ve a la extrema derecha?

–A la extrema derecha le favorece el clima de guerra en Colombia. Su discurso se siembra sobre el temor a los cambios, pero sobre todo a la verdad. Nosotros le decimos al país, reclamen la verdad de lo ocurrido, nosotros no le tememos a la justicia, ellos sí. Hay sectores militares que están en la cárcel y quieren hablar con la verdad y confesar crímenes para obtener la libertad y a eso le tiene miedo la extrema derecha. La verdad promueve la paz y la paz es clave para alcanzar el bienestar de los colombianos. Terminar la guerra fue importante, por ejemplo, el Hospital Militar se encuentra vacío de soldados heridos o mutilados. El temor de la extrema derecha es no poder utilizar los heridos del pueblo colombiano para alimentar su odio y sus banderas políticas.

–¿El mensaje de las FARC es renovador?

–Cincuenta y dos años de lucha donde siempre dijimos la paz y hoy seguimos en esa lucha por los cambios. La dirección es muestra de la capacidad de las FARC para ser protagonistas en el campo político. Nosotros tenemos una forma distinta para hacer política. No estamos en las prácticas de ganar conciencia con plata y ganar votos con prebendas, tenemos que superar a esos politiqueros que son base del sistema político colombiano. Nosotros estamos llamando a ser radicalmente opuestos a esas prácticas. El pueblo colombiano está aburrido con esos políticos. Vamos a llamar a la gente colombiana sin imposiciones ni decisiones unipersonales. La gente debe opinar sobre sus problemas y van a decidir las soluciones. Vamos a lograrlo con la juventud, la mujer y las organizaciones sociales. Nuestra misión es alcanzar un país más democrático y en paz. Nosotros vamos a hacer la política, no con los políticos sino con las personas. El país es el mejor aliado de las FARC para una política abierta y sincera, sin sectarismo, con muchos sectores políticos y lo principal con el pueblo.

–Ya se pactó el cese al fuego con el ELN ¿qué opinión le merece?

–El cese al fuego que se pactó en Quito con los compañeros del ELN es saludable para Colombia. Tenemos que respaldar todos los actos de paz que conducen a que se acabe la confrontación y se cumpla lo pactado en los procesos. Hay que ponerle pueblo a la paz.

@camachohernan 

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