Cambalache

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Jaime Cedano Roldán
@Cedano85

Que el mundo fue y será una porquería, como lo señalara Enrique Santos Discépolo, por allá en 1934, en los tiempos argentinos de la “década infame”, no es un pasado lejano y cobra fuerza en estos días que estamos viviendo, o padeciendo, con profunda rabia y sobresaltada consternación, al ver que muchos gobernantes, jueces, congresistas, banqueros o medios de comunicación, cada día son más chorros y maquiavelos y la paisanada cada vez más estafaos.

Se celebra en España el juicio por la violación a una joven que un día quiso divertirse en los Sanfermines, y cinco aplazados descargaron en ella toda la mierda de sus frustraciones. Pero la ultrajada parece ser la mala del paseo, para ciertos medios y para una acojonante caterva de defensores de los violadores. Y defensoras, quien lo creyera. Se ultraja a quien ha sido ultrajada. todo un despliegue de maldad insolente y de ese machismo violento, patriarcal que crece junto al alarmante aumento de la xenofobia, el racismo, la corrupción y otros males del capitalismo depredador.

En Colombia el parlamento discute y somete a aprobación los actos legislativos que afiancen los acuerdos de paz, concretamente las normativas para que un tribunal especial pueda garantizarle a las víctimas del conflicto el derecho a la verdad y la justicia. Entonces sus señorías aprueban, ante el asombro general, que precisamente quienes han sido defensores de los derechos humanos, es decir, de la vida y la dignidad, no pueden participar del tribunal. Se criminaliza a quienes han denunciado la criminalidad. Y ya no hay quien lo niegue. No disimulan. Les da igual. Es el cinismo total. Justificación para pensar que a muchos electores les da lo mismo votar a un burro que a un gran profesor o a un incendiario demente quemador de libros y usufructuario del presupuesto público, a un psicópata enfermizo del poder y del dinero o a un compadre del alma de carranzas y malandros. Todo es igual.

En Chile la derecha neoliberal y corrupta, aunque sin aplastar, pasa gananciosa para la segunda vuelta presidencial, aumentando incluso su bancada parlamentaria. En el Palacio de La Moncloa, en Madrid, es recibido a manteles Antonio Ledezma y a Capriles le dan la española nacionalidad en forma exprés. Multimillonarios, golpistas y corruptos ambos. Mientras que los fugitivos de las guerras y las hambrunas dejan sus cuerpos destrozados en las vallas aceradas y encuchilladas o en el fondo del hambriento mar Mediterráneo.

Por supuesto que no estamos condenados a vivir revolcaos en el merengue y a que en el mismo lodo todos seamos manoseados. También existe la milonga de la unidad.

Sin barones ni dublés.

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