El despilfarro de las Cámaras de Comercio

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Son 57 Cámaras de Comercio en todo el país. En la imagen, la de Bogotá. Foto J.C.H.

Exorbitantes salarios y pagos de altísimos honorarios son parte de los excesos de estas entidades público-privadas, en las que el 90 por ciento de sus ingresos los pagan los pequeños comerciantes

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino

Una de las propuestas de la senadora de la Unión Patriótica, Aída Avella, en el debate sobre Presupuesto General de la Nación 2021, realizado los pasados 19 y 20 de octubre en el Senado de la República, fue que el 70% de los ingresos de las Cámaras de Comercio del país pase al presupuesto del próximo año.

“Se han destruido alrededor de 200 mil comercios, y la idea es que pequeños comerciantes, con alivios o capitales semillas, se reactiven y ayuden a reactivar la economía en cuanto a producción y consumo. La idea es que tengan con qué volver a empezar porque en la pandemia se gastaron todo en arriendo, servicios públicos, alimentación, y el ingreso disminuyó”, explicó a VOZ Linneth Meza, economista e integrante de la Unidad Técnica Legislativa, UTL, de la senadora, quien con un equipo de investigadores obtuvieron un diagnóstico de los ingresos y gastos de estas entidades, luego de un trabajo que duró más de un año.

La necesidad de la indagación se dio porque las Cámaras de Comercio están recibiendo dineros públicos que están malgastando. “El dinero que pagan los tenderos y demás comerciantes pequeños, que les cuesta mucho sacar de sus bolsillos, se está gastando en hoteles, altísimos sueldos, gastos de representación y honorarios para los amigos de ciertos grupos políticos que se están quedando con el manejo de estas”, comentó Linneth Meza.

Según Confecámaras, las Cámaras de Comercio como delegatarias legales de funciones públicas se constituyen en un modelo de colaboración público – privado a través de las cuales se realizan los fines constitucionales de promoción de la prosperidad general del empresariado, de la libertad de empresa como base del desarrollo nacional, de solidaridad y de participación en la vida económica nacional.

“…son personas jurídicas sin ánimo de lucro, de carácter corporativo y gremial, sujetas en la ejecución de todos sus actos de administración, gestión y contratación al derecho privado, las cuales tienen como fines defender y estimular los intereses generales del empresariado en Colombia…”.

Algunos salarios

Las Cámaras de Comercio se crearon en 1974 por un decreto de Misael Pastrana Borrero. Iniciaron con la capacidad de recibir el recaudo del registro mercantil y de promocionar a los pequeños y medianos comerciantes y empresarios.

Sin embargo, “nos hemos encontrado que lo único que hacen por los comerciantes son capacitaciones por las que cobran de manera exorbitante, que no generan beneficios para las personas de a pie. Lo único que hacen es llevar un registro de las empresas que existen y de las que se quiebran y ya”, dice la economista.

La situación de las Cámaras de Comercio toma una mayor importancia en el contexto de una pandemia, y de la crisis económica que ya existía en el país, y que actualmente deja siete millones de desempleados y al 62% de la población en la pobreza, según el economista Luis Jorge Garay.

La propuesta de la senadora Aída Avella está encaminada a que los dineros del recaudo mercantil sean utilizados en pequeños negocios, programas para mujeres, programas de emprendimiento, es decir, en los más vulnerables, con miras a una recuperación económica.

“Las Cámaras de Comercio tuvieron un recaudo de 770 mil millones de pesos en el año 2018 y ese dinero está siendo mal gastado. Pedimos información a todas esas entidades sobre ingresos y gastos, vimos en qué se están gastando los dineros. Por ejemplo, en la Cámara de Comercio de Bogotá el presidente tiene un salario de 18 millones de pesos, cuando el de la alcaldesa es de 17, y es una persona que tiene muchas más funciones y responsabilidades”.

No obstante, al sumar salario más prebendas como extralegales, honorarios, cumplimiento de metas y otras bonificaciones tuvo mesadas de 80 millones de pesos.

De la misma manera sucede en Medellín, donde el salario del presidente de la Cámara de Comercio es de 17 millones de pesos y en viajes reportan 1.500 millones en 2018. En esta ciudad el costo de la planta de personal es de 33 mil millones de pesos, aunque también reportan honorarios por 29 mil millones: “Al analizar eso encontramos que es una nómina paralela con la que legalizan 29 mil millones en gastos”, anota la investigadora.

Pero si en Bogotá y Medellín llueve en Cali no escampa. El salario mensual del presidente de la Cámara de Comercio de la Sultana del Valle es de 49 millones de pesos.

Por su parte, la Cámara de Comercio de Bucaramanga reportó que su nómina cuesta 10 mil millones de pesos para 200 funcionarios, más beneficios extralegales por mil millones de pesos al año, aunque solo para los directivos. Su presidente devenga 25 millones de pesos mensuales, mientras el alcalde de Bucaramanga gana 14.

Clientelismo y politiquería

La investigación tuvo tropiezos porque inicialmente se negaron a entregar la información con la excusa de que al tener una naturaleza también privada no estaban obligados a decir en qué gastan los recursos. Tuvieron que acudir a la Superintendencia de Industria y Comercio que entregó datos muy básicos, por lo que debieron oficiar a la Contraloría quien finalmente lo permitió.

“Para negar información argumentan que su naturaleza público-privada lo impide, no obstante, el 90% de sus ingresos es público. Los dineros privados de ellos son los mismos negocios que hacen como capacitaciones, que es para lo que se les paga el registro mercantil, es decir, cobran por lo que ya se les ha pagado. También cobran por cursos, congresos, eventos para conectar comerciantes entre sí, hacen leasings financieros, leasings habitacionales o arriendan los bienes que compraron con nuestro dinero”, expresó Meza.

Los resultados de la investigación fueron utilizados por la senadora Avella para argumentar en el debate de presupuesto general de la nación y proponer que el 70% de estos recursos pasaran al presupuesto de la nación, y que con el 30% restante, y al quitar todos los gastos innecesarios, sería suficiente para el funcionamiento de las Cámaras de Comercio.

Por otra parte, otra de las funciones de estas entidades son los tribunales de arbitramento que solucionan conflictos por lo que reciben honorarios, como los recibidos por el de la Ruta del Sol por valor de 29 mil millones de pesos. Tema que exhorta a cuestionamientos porque hay grupos políticos con intereses económicos que manejan el nombramiento de los presidentes de estas entidades.

“Están metiendo a los árbitros de las grandes decisiones del país, como en el caso de Odebrecht y Sarmiento Angulo o como en la carretera de Bogotá a Villavicencio y varias que tienen problemas jurídicos, y hay decisiones que toman los tribunales de arbitramento de las Cámaras de Comercio. Los grupos económicos se benefician porque ponen sus árbitros; son jueces y parte”, indica Linneth.

A su vez, la senadora Aída Avella en el debate también dijo: “…hay congresistas que tienen intereses en las Cámaras de Comercio que las han convertido en pequeños directorios políticos porque emplean parte de su clientela. (…) hay varios parlamentarios con intereses ahí y por eso no son capaces de aprobar la propuesta de que el 70% de esos ingresos pase al presupuesto”.

Al cierre de esta edición de VOZ, continuaba el debate en el recinto del Congreso de la República en el que se exponían las propuestas y posiciones para la aprobación del presupuesto de la Nación del próximo año.

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