“El bloqueo a Cuba es un acto de genocidio”

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Canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla.

Durante 26 años consecutivos, la Asamblea General de las Naciones Unidas condena el bloqueo económico y comercial contra el país antillano. Solamente Estados Unidos e Israel, votaron a favor de la criminal medida

Alberto Acevedo

En una jornada memorable, celebrada el primero de noviembre pasado, la Asamblea General de las Naciones Unidas condenó en forma casi unánime, el criminal bloqueo económico, comercial y financiero que la mayor potencia económica del mundo impone a un pequeño país vecino, Cuba socialista, para castigar el hecho de que históricamente, desde que proclamó su independencia definitiva, no se ha plegado al dictado hegemónico de Washington.

De 193 naciones que integran el organismo multilateral de cooperación, 191 votaron a favor de la condena al bloqueo. Solo dos países, Estados Unidos e Israel, votaron en contra. No hubo ninguna abstención en las papeletas de votación. En proporción similar, durante la votación del año pasado, bajo la administración Obama, que había determinado una política de alivio en el cerco comercial a la Isla, Estados Unidos e Israel se abstuvieron, y esa fue la única vez, en 26 años de condenas sucesivas al bloqueo, en que Norteamérica no tuvo el valor moral de apoyar expresamente la medida sancionatoria.

Esos dos votos en contra de la proposición de aliviar el bloqueo, son indicativo de la intención de la administración Trump, de retrotraer las relaciones con la isla al pasado, a un ambiente de hostilidades, pese a que finalmente resultó un fracaso histórico, pues jamás en sesenta años los gobiernos americanos consiguieron doblegar la valentía y el honor de los cubanos.

Sin autoridad moral

El texto del proyecto de resolución, denominado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”, fue presentado a la plenaria de la ONU por el canciller de la isla, Bruno Rodríguez Parrilla. Antes de la votación, una serie de mandatarios, asumiendo la vocería de países por regiones, hicieron sucesivas intervenciones de condena a las sanciones a Cuba, anunciando el contundente resultado del pronunciamiento.

La representante de Estados Unidos ante la ONU, Nikky Haley, en un discurso indignante, que choca con las costumbres diplomáticas del derecho internacional, para justificar la posición de su país, dijo que las sanciones contra Cuba “no son sino una parte de nuestros esfuerzos porque la gente de la isla sea dueña de su destino, y es por eso que decimos no”.

La respuesta del canciller cubano no se hizo esperar y calificó como ‘injerencistas’ las afirmaciones de la representante de Estados Unidos. “En Estados Unidos se cometen flagrantes violaciones contra los derechos humanos y no tienen la autoridad para criticar a Cuba, un país pequeño, noble, trabajador y solidario”, puntualizó Bruno Rodríguez.

Recordó el diplomático que “la historia de Estados Unidos con Cuba ha sido de mentiras y agresiones. Se acaba de desclasificar información que relata que años atrás, Estados Unidos tenía más de 200 mil soldados listos para invadir a la isla, puntualizó Rodríguez. En el informe general sobre los efectos del bloqueo, el funcionario presentó una retrospectiva de casi 60 años de cerco financiero y comercial, e indicó que en ese período la economía cubana sufrió daños por 822.280 millones de dólares. En tanto que en el periodo comprendido entre abril de 2016 y junio de 2017, las pérdidas que sufrió la isla fueron del orden de 4.305.4 millones de dólares.

A esto se agrega, dijo el canciller cubano, que las nuevas medidas restrictivas de Trump y su oratoria beligerante, generan más incertidumbre y desconfianza entre las entidades financieras con que comercia Cuba. Recordó en este sentido, que el mandatario norteamericano, obsesionado por borrar toda huella progresista de su antecesor Obama, mantiene vigente el ataque económico contra el gobierno y el pueblo cubanos.

Por ejemplo, ha tomado como pretexto un truculento expediente sobre supuestos ataques sónicos contra su personal diplomático en La Habana, para reducir a su mínima expresión la colaboración diplomática bilateral. Trump retiró el 60 por ciento de su personal diplomático de La Habana, desmantelando esa oficina. Además, expulsó a un número similar de funcionarios cubanos de Washington, afectando la posibilidad de ofrecer servicios consulares tanto a norteamericanos como a cubanos.

‘Ni un tantito así’

Tomando en cuenta la magnitud de los efectos del bloqueo, el canciller cubano dijo que éste constituye el mayor obstáculo para sacar adelante del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social del país antillano y para el desarrollo de todas las potencialidades de su economía, por lo que calificó el bloqueo como “un acto de genocidio”.

Por su parte, el primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en un acto de celebración de los 50 años de la caída en combate del Guerrillero Heroico, aseguró que “el pueblo de Cuba y su gobierno no realizarán concesiones inherentes a su soberanía e independencia; no negociarán sus principios ni aceptarán condicionamientos. Los cambios necesarios en Cuba los decidimos nosotros”.

Y ante las exigencias de un cambio de rumbo político en su país, por parte de Washington, Díaz-Canel rechazó la posibilidad de una “reconquista económica y política que abra paso al capitalismo brutal. Las arremetidas de la actual administración norteamericana son clara muestra de lo que nos alertaba el Che: ‘que no se puede confiar en el imperialismo, pero ni un tantito así, ¡nada!’”.

El conjunto de argumentaciones por parte de la diplomacia cubana en las Naciones Unidas, fue de tal manera contundente, que al término de la intervención del canciller Rodríguez Parrilla, los miembros de la Asamblea General se pusieron de pie y corearon la consigna “¡Cuba sí, bloqueo no!”. En esta línea estuvo la embajadora colombiana ante las Naciones Unidas, María Emma Mejía, quien saludó a la delegación cubana y dijo que su posición se adscribe a la Celac y al Movimiento de Países No Alineados. “El bloqueo contra Cuba no es un asunto del pasado, sino un ejemplo de enorme injerencia a nivel internacional”, puntualizó la diplomática colombiana.

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