Así enfrenta Francia el Covid-19

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Así lucían las calles de Mâcon, el pasado 19 de marzo. Foto cortesía Yohana Cermelli Valencia.

La pandemia que azota al mundo, ha tenido diferentes formas de combatirla, cuyos resultados en favor de los ciudadanos dependen del nivel de desarrollo político y social de cada país

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino

El crecimiento de la pandemia de Covid-19 en Francia, hizo que su gobierno tomara medidas urgentes para proteger a la población. Hay confinamiento obligatorio y tiene muy restringidas las fronteras. El 20 de marzo, ese país contabilizaba 12.612 casos y 450 muertos.

Para saber cómo han enfrentado la expansión del virus, vía Skype VOZ se comunicó con Yohana Cermelli Valencia, una colombiana que decidió vivir allá, en la ciudad de Mâcon, desde 2011. Trabaja como profesora de español en un liceo e imparte clases particulares.

-¿Por qué se dice que las medidas no fueron tomadas a tiempo?

-La gente fue muy relajada porque sabe que tiene un sistema de salud excelente y no tomaba las cosas con la seriedad que merecía.

-Grosso modo, ¿cómo es el sistema de salud francés?

-Primero que todo, es un sistema gratuito, el 100% de tu salud está cubierta y no depende de que tengas o no dinero. La gente que tiene más dinero paga más, si no tienes dinero no pagas salud, es de acuerdo con los ingresos. Asimismo, funcionan los impuestos. Y sea o no migrante seré atendida en óptimas condiciones sin preocuparme por cuánto debo pagar. Cerca adonde vivo está la casa de la salud con una farmacia 24 horas, con medicamentos gratis y médicos a disposición.

-Pero ese sistema debe ir de la mano con la normatividad laboral.

-Si me enfermo tengo mi permiso y mi salario será pagado mientras estoy enfermo

-¿A propósito de la pandemia, en qué momento los franceses empiezan a preocuparse?

-Cuando el virus empezó a llegar a Italia y Alemania, se empezaron a tomar medidas drásticas. Pero también, porque en una iglesia en la ciudad de Mulhouse hicieron un evento entre el 17 y 24 de febrero con asistencia de unas cinco mil personas de varios países. Luego, se vieron como 100 casos con Coronavirus, y el gobierno se preocupó porque muchos salieron de ahí a sus regiones.

-¿Qué hizo el Gobierno?

-No fue solo invitar a estar lavándose las manos, sino a evitar radicalmente el contacto entre las personas. Muchos mintieron porque tenían miedo de ser confinados y decidieron no informar al Estado que habían ido a ese evento o a Italia, y se empezaron a ver casos en colegios. Entonces, el pasado 16 de marzo, el Gobierno decidió confinar a toda la sociedad.

Responsabilidades conjuntas

-Pero para poder hacer eso el Estado asumió responsabilidades como la suspensión del pago de facturas de agua, luz, gas y alquileres de viviendas.

– Lo que pasa es que los servicios públicos son nacionalizados, es decir, pertenecen al Estado, o si no, tiene acciones y eso permite que si decide no cobrar, no afecta a una empresa que se oponga a que se efectúen los pagos.

También está la reserva del Estado que se hace con los impuestos de quienes trabajan, y que se utiliza en casos como este para pagar los salarios de quienes están confinados y asumir los costos de servicios públicos. Obviamente que se le pide a la gente no gastar mucha agua y luz.

También se ayuda a las familias para pagar el arriendo, o el Estado, que es dueño de una cantidad de inmuebles, no lo cobra. Las deudas quedan congeladas, pero cuando todo se descongele ¿qué va a suceder?, ¿qué pasará con los migrantes sin empleo?

-¿Juega un elemento cultural que hace la diferencia, la gente obedece, es consciente?

-Sí, claro, pero no falta el que no obedezca como pasó el pasado domingo en París que se fueron a tomar el sol cerca al río porque se está saliendo del invierno. Se han dado episodios donde van como locos al supermercado, hay también episodios en los que se va día a día y compran lo necesario. Pero en general todo el mundo ha tenido acceso a la alimentación y no ha habido descontrol. También están las entidades de ayuda social que garantizan la alimentación para la gente con menos recursos, y se puede solicitar por teléfono para que traigan comida en caso de que alguien esté desabastecido.

Control social

Yohana Cermelli Valencia.

-¿Hay medidas de presión para mantenerse en cuarentena?

-Sí, las multas como forma de control. Quien sale sin un permiso, que una misma imprime, la multa inicia en 35 euros. Hay cinco motivos para poder salir: Ir al trabajo para quienes tienen cultivos o los del sistema de salud o en supermercados y quienes no puedan estar en teletrabajo. La segunda, compra de artículos de primera necesidad. El tercer motivo es por un problema de salud que no se pueda resolver con el médico que tengo cerca de mi casa. El cuarto, los desplazamientos breves para pasear el perro o deporte individual que se permite si lo hago sola y manteniendo una distancia prudente con los demás. Y, llevarle comida a una persona de la tercera edad o familiar.

La reincidencia al violar estas normas genera una multa de hasta 135 euros. Es un choque fuerte para la gente.

-¿Las empresas no reclaman porque sus trabajadores no pueden ir a laborar y deben cerrar si no pueden hacer teletrabajo?

-Ahí juega mucho el poder de los sindicatos, quienes conocen muy bien la ley del trabajo. La CGT dijo que cómo era posible que en la empresa pública peleábamos para que la gente no se amontone, pero la empresa privada mantiene a los obreros en las fábricas. Entonces, en la legislación existe el derecho a retirarse de la fábrica; el trabajador hace una carta acogiéndose a este derecho y argumentando la situación de riesgo, la pasa al sindicato para que la valide y se retira. La empresa se ve obligada a cerrar y a seguir pagando el salario.

Pero, por ejemplo, Amazon decidió que no iba a cerrar argumentando que iban a entregar paquetes, que habían hecho un test a sus trabajadores y que al interior tenían unas medidas de higiene muy altas. Ayer salieron 100 casos de coronavirus en esa empresa y tuvieron que cerrar. Por eso, otras similares cerraron, ya que la ley dice que si el empleado se enferma trabajando y más con una orden presidencial, el empleador tiene que pagar una indemnización muy alta. La legislación protege al obrero y es trabajo de los sindicatos.

La crisis posterior

-¿Hay problemas con gente que no se puede aislar, encerrar?

-Aquí se presentan problemas con la gente sin domicilio fijo, lo que llaman indigente en Colombia. Hay muchas asociaciones que buscan cómo ayudarlos porque viven de la misericordia, viven en las calles y pasan hambre y frío. Es una población pequeña, no es tan grande como en Colombia. ¿Y si esta gente se enferma qué? El plan de contingencia es atenderlos a ellos porque al ser tan vulnerables se van a enfermar y después del confinamiento vamos a encontrarnos con ellos y si están enfermos, no va a servir de nada.

-¿Qué se prevé para después de la cuarentena?

-No sabemos qué pasará después. No sabemos cuánto tiempo estaremos así. Qué pasará luego con la gente endeudada, con los desempleados. Si eso pasa aquí no me imagino qué pasará en países como Colombia donde no hay estas políticas sociales, donde no hay empleo, seguro al desempleo, hospitales públicos. Será un problema económico, solo la agente con poder adquisitivo podrá curarse, se va a eliminar una gran cantidad de pobres en el mundo.

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