Argentina-México: un pacto que ilusiona a la izquierda latinoamericana

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Alberto Fernández, presidente electo de Argentina, y Andrés Manuel López Obrador, presidente de México.

La tarea es reconstruir la Unasur, de cuya destrucción se hicieron cargo los poderes dominantes. La unidad del continente es el modo que tiene América Latina para enfrentar la globalización. No hay otro modo

Alberto Acevedo

Durante tres horas el electo presidente de Argentina, Alberto Fernández, conversó con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en la que se registró como la primera visita que el futuro gobernante argentino hace a un país extranjero, a poco más de un mes de asumir como jefe de Estado.

Se sabe que, en el diseño de su política exterior, Fernández apuesta porque López Obrador será su principal aliado para hablar de complementación comercial, inversiones, política exterior, pero especialmente sobre la integración regional latinoamericana.

Y todo indica que el tema de la integración latinoamericana, de la recomposición de un bloque alternativo y de una nueva arquitectura en el rediseño de la economía regional para contener el avance neoliberal, fueron temas que ocuparon la mayor parte del tiempo de la conversación entre los dos estadistas. El matiz de estas conversaciones, ha llamado la atención de analistas de los sectores progresistas del continente, que miran con esperanza el desarrollo de ese diseño.

Volver a unir esfuerzos

Fernández dijo en México que con López Obrador tienen “una comunión de ideas y de conceptos total sobre cómo ver el mundo”. México “es un país por el que sentimos enorme cariño y gratitud”, dijo Fernández. Por su parte, López Obrador prometió ayudar a México para que supere las dificultades de la deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional, FMI.

Puntualizó además el líder argentino: “América Latina construyó muchos bloques y sub bloques que degeneraron en una enorme desintegración y en los últimos años los que gobernaron hicieron que esos bloques fueran cada vez más débiles. Estoy empecinado en que América Latina vuelva a unir esfuerzos para su integración, y para eso hace falta el aporte de todos. Para mí ese es un tema central”.

En una entrevista concedida al programa ‘Conversando con Correa’, que dirige el exmandatario ecuatoriano Rafael Correa, Alberto Fernández reafirmó su pensamiento en torno a las fuerzas progresistas de América Latina. En primer lugar, lamentó que “América Latina vive un momento de desintegración creciente” en múltiples “acuerdos regionales que ninguno respeta”, entre ellos, la Alianza del Pacífico, el Pacto Andino, el Mercosur y la Unasur.

El único camino

“Está todo disperso, nos han dividido peligrosamente”. A renglón seguido, dijo que por ello está dispuesto a utilizar el tiempo que le falta para volver a construir la Unasur, de cuya destrucción “se hicieron cargo los poderes dominantes”, porque, dice, la unidad del continente es el modo que tiene América Latina para enfrentar la globalización. “No hay otro modo”. A este propósito unitario contribuye el anuncio de que México presidirá el año próximo la Celac.

“Tal vez el país más norteño de América Latina y el país más al extremo sur de América Latina, puedan construir un eje que reviva de vuelta la unidad”, precisó Alberto Fernández.

Sin duda, es un anuncio optimista el que hace el mandatario electo de Argentina. Pero que se da en el marco de enormes contradicciones e intentos de reagrupamiento de la derecha continental. El caso más emblemático es el del golpe de estado contra el presidente boliviano Evo Morales, los intentos por repetir un intento similar en Venezuela, las sanciones imperiales contra Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Los cimientos del viejo poder se estremecen

Numerosos artículos de prensa especulan por estos días con el ‘fin del ciclo progresista’ iniciado por Chávez, Kirchner, Lula, Rafael Correa y Evo Morales. Pero lo que muestra el acontecer político cotidiano es que tal designio no es una fatalidad inamovible. Surgen gobiernos progresistas en México y Argentina. Cuba resiste el bloqueo genocida. Los indígenas bolivianos marchan sobren la capital y anuncian que restaurarán el gobierno legítimo y popular de Evo Morales.

El gobierno bolivariano de Venezuela se bate como león herido defendiendo su proyecto democrático. Crece el descontento contra Bolsonaro en Brasil, en un escenario donde comenzó a actuar un peso pesado de las transformaciones sociales: Lula da Silva. Alberto y Cristina Fernández anuncian que su gobierno revisará la política de subordinación económica al FMI y revisarán las relaciones internacionales del actual gobierno, incluyendo su retiro del Grupo de Lima.

En el nuevo escenario político latinoamericano comenzó a actuar, en favor de este propósito, el denominado Grupo de Puebla, que recientemente celebró su segunda reunión en Buenos Aires, reafirmando su propósito de unidad latinoamericana. El Grupo de Puebla lo integran una treintena de personalidades democráticas, entre ellos varios expresidentes, y se contrapone al carácter servil a la política de Washington del Grupo de Lima.

Abrazo latinoamericano

A comienzos de octubre pasado, en La Habana, se realizó un taller de formación política para movimientos populares de América Latina y el Caribe, con participación  de 20 organizaciones de 11 países, que constataron que la coyuntura latinoamericana se ha vuelto cambiante, y que a pesar de que el capitalismo pervive en el orden normativo de nuestro mundo, hay un ambiente favorable para subvertir el actual orden de las clases sociales, trascender las luchas gremialistas y sectoriales de los trabajadores y emprender el camino de las transformaciones sociales.

El taller a su vez, fue el preludio de un Encuentro Latinoamericano de Solidaridad, que reafirmó el carácter antiimperialista de numerosas organizaciones políticas, sociales, juveniles y progresistas de la región, expresó la solidaridad con Cuba Socialista, con los gobiernos progresistas de la región y prometió impulsar a un nuevo nivel la integración regional en el marco de una lucha frontal a la globalización neoliberal.

Un proceso que, como se mencionó al comienzo de esta nota, intentan liderar los gobiernos de México y Argentina. Y que recuerda al escritor Alfonso Reyes, quien dijo que cuando México y Argentina se abrazan, se abraza América Latina.

28 Comentarios

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