¿Aprenderemos de Chile?

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José Ramón Llanos

El pueblo y los partidos progresistas de Chile desde finales del año 2019 nos han venido dando algunas lecciones que es necesario identificar y aprender de ellas. En octubre del año 2019 el pueblo chileno se lanzó a las calles para protestar contra el presidente Sebastián Piñera, sus políticas sociales y su sangrienta represión del movimiento popular. El pueblo chileno no abandonó las calles y plazas de su país ni siquiera durante los momentos más cruentos de la represión de la soldadesca comandada por el presidente Sebastián Piñera.

Las extremadas condiciones de pobreza, la desesperada situación de los pensionados con ingresos tan precarios que apenas alcanzaban para alimentarse unos pocos días, causaron la explosión social. Sencillamente el pueblo había dicho: ¡Basta! Hasta allí llegó el poder intimidatorio de las armas y de la brutalidad policial. Las armas fueron melladas por la voluntad y la valentía de los chilenos y chilenas apoyados por los comunistas y otros sectores progresistas. Entonces se empezó a escribir este capítulo que ahora vemos en el país de Neruda.

El presidente Sebastián Piñera tuvo que aceptar la propuesta de convocar una Convención Constituyente, y aunque los parlamentarios progresistas bregaron para que funcionara acorde con las normas internacionales de la mayoría constituida por la mitad más uno de los votantes, finalmente la derecha impuso la mayoría definida por la Constitución de la dictadura pinochetista. Eso significaba que una sexta parte de los votantes pudieran impedir la aprobación de cualquier determinación de la Constituyente.

El nivel de consciencia del pueblo chileno es tan elevado que la elección de la Convención Constituyente resultó en una apabullante derrota de la derecha, en este caso de la cual hacen parte militantes del Partido Socialista.

La instalación de la Convención Constituyente nos muestra una correlación de fuerzas que marca el inicio de unas jornadas políticas que señalan un paso acelerado hacia la eliminación de todo vestigio de la normatividad dictatorial. La elección de la mapuche Elisa Loncón para presidir la Convención Constitucional y el contenido del discurso con que inició sus actividades identifican el pensamiento de la mayoría de los constituyentes.

Son tan ciertas las perspectivas de una Constitución que no solo elimine el modelo neoliberal, sino que además ahonde la normatividad democrática que el diario comunista El Siglo afirma: “Un anhelo de décadas se hizo realidad con la instalación de la Convención Constitucional. La cual dejará atrás el marco institucional impuesto por la dictadura y dará basamentos democráticos y de derechos a una Carta Magna surgida de quienes representan la diversidad de la sociedad chilena.”

Estos hechos altamente positivos son la consecuencia de las grandes movilizaciones del pueblo chileno a finales de año 19, de aquí se desprenden algunas lecciones que debemos asimilar los pueblos latinoamericanos. Estas lecciones son: el nivel de conciencia y la acción unitaria de los pueblos excluidos son un factor decisivo para el triunfo de los proyectos democráticos. Segunda, dada la composición de los pueblos latinoamericanos el movimiento femenino y juvenil constituyen un elemento fundamental para la acción política exitosa y tercero, es necesario integrar plenamente a la lucha política a los pueblos originarios. El proceso exitoso que hoy vive el pueblo de Chile así lo indica. Dado el momento que vive el paro nacional consideramos oportuno observar todo lo que está ocurriendo en el país de Allende.