Ante la crisis del MIO

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Fondo de estabilización no constituye factor determinante y sostenible del sistema de reestructuración del MIO

Pablo Borrero – Luz B. Jiménez

El alcalde Armitage y la administración de Metrocali parecen haber agotado los caminos para sacar al MIO de la crisis en que se encuentra y que acompaña a todos sus operadores. Recursos van y vienen en procura de mejorar el servicio sin que hasta la presente haya sido posible cumplir con dicho cometido.

Los hechos son tozudos pues no se quiere entender que el MIO tal como fue planeado no funciona como debe ser para atender la demanda de pasajeros, que hoy ha sido cooptada por el transporte informal, pirata y las motocicletas en que se movilizan las personas que compiten con el sistema.

Y aunque las administraciones anteriores han implementado toda clase de medidas para ponerlo a flote, las mismas poco o nada han servido para tal efecto, ni siquiera para mitigar sus deficiencias y recuperar el servicio en interés de la comunidad.

La experiencia práctica e histórica ha demostrado  que el famoso fondo de estabilización no constituye un factor determinante y sostenible de estabilidad del sistema, mas aun cuando el mismo no se podrá prolongar en el tiempo más allá de los límites fiscales y presupuestales, pues su existencia no depende del capricho del alcalde ni del presidente de Metrocali, sino de lo que disponen la ley y los acuerdos municipales en estas materias.

El hecho real es que por lo pronto con su aplicación no se ha mejorado el servicio, según se desprende de las encuestas de opinión de los usuarios que se quejan de que las frecuencias del MIO continúan siendo demoradas y que constantemente se producen cambios intempestivos de las rutas amén de la inseguridad a la cual están sometidos los pasajeros en las estaciones.

Lo anterior demanda la necesidad de restructurar el sistema del transporte masivo desde el punto de vista técnico, funcional, financiero, operativo, además de que Metrocali debe asumir directamente la dirección, administración, recaudo, control y vigilancia del mismo. Lo contrario es persistir en los mismos errores que lo han llevado al fracaso, circunstancia esta que no queremos que se repita, en la seguridad de que los caleños somos partidarios de que se proceda a su reestructuración pues se considera que el MIO no solo es parte esencial del transporte público sino que es patrimonio de la ciudad que habrá que sacarlo a flote a pesar de las dificultades y los desaciertos de sus administradores, que creen que reduciendo en la actualidad el valor del pasaje en los buses alimentadores que recorren algunas de las comunas de la ciudad, podrán recuperar la confianza de los usuarios y la competitividad del sistema.

Desde la veeduría que representamos insistimos en la necesidad de una verdadera reingeniería del MIO y para ello le proponemos a sus administradores la conformación de un “comité consultivo” con participación de los gremios, sindicatos, universidades, organización de usuarios, veedores, para discutir a fondo las propuestas y posibles alternativas de solución a la crisis que afronta el MIO, en el entendido de que las autoridades están obligadas a garantizar la participación de los ciudadanos en todos aquellos asuntos de interés general tal como lo señalan la Constitución y la ley.

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