Análisis: El partido extra de la tricolor

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José Pékerman alineando su escuadra deportiva.

Los retos extradeportivos del seleccionado para enfrentar las eliminatorias

José Pékerman alineando su escuadra deportiva.
José Pékerman alineando su escuadra deportiva.

Jairo Camargo

Nuevamente se pone en marcha la empresa denominada Selección Colombia, buscando en esta oportunidad un cupo al Mundial de Rusia, y con ella el gran mercado de camisetas, boletas, reventas, trasmisiones y todas las actividades que se enmarcan en esta fiesta del deporte.

No puede dudarse que el mercado aprovecha la gran ilusión que despierta en los colombianos la fiesta del gol, el ver sus mejores exponentes lucir la tricolor y llevarla con orgullo por los estadios de América del Sur y la bella Barranquilla.

Sin embargo, existe la incertidumbre sobre cuál equipo se verá: el de la copa del mundo en Brasil o el de la última Copa América jugada en territorio chileno. Son dos equipos muy diferentes en nombres, estilo y mentalidad, aunque siempre se piense en ganar y jugar bien. Estructurar un equipo para esta eliminatoria pasa por varios temas: 1) movilidad del mercado de jugadores locales al exterior; 2) necesidad de tener una base local para poder tener más tiempo de trabajo, y 3) rendimiento inconstante de los jugadores que están en el exterior.

1. Movilidad del mercado de jugadores locales al exterior.

La Federación Colombiana de Fútbol es un ente de carácter privado constituido por los clubes del fútbol profesional y las ligas deportivas y que tiene como misión “desarrollar la cultura física a través del fútbol y sus deportes anexos aprobados por FIFA, para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de la población colombiana”. Sin embargo, es difícil comprender que solamente sea cumplir esa misión el objetivo de la Federación, ya que en primer lugar no genera ganancias mejorar la calidad de vida del pueblo colombiano, y en segundo lugar los gastos de sostenimiento de sus afiliados y la organización de los torneos donde participa un pequeño sector de la juventud del país, no es financiado por el Estado.

De ahí que uno de los negocios lucrativos radica en promoción y venta del servicio de los jugadores que logran cumplir la meta de acceder al fútbol logrando una relación contractual, y aún más en el exterior. La Selección se convierte pues en una vitrina donde los presidentes de los clubes afiliados exigen que sus jugadores sean exhibidos al mercado internacional, generando una cierta tensión entre procesos netamente deportivos y los del mercado de compra venta de servicios.

Se recuerda el caso del jugador Stefan Medina quien fue convocado varias veces por el seleccionador aunque su rendimiento deportivo no gustara a la afición, cuando se logró su venta al exterior curiosamente no volvió a ser convocado, lo cual genera dudas sobre el papel de la Selección Colombia en la promoción del talento y el orgullo nacional en representar el país. En esta etapa nuevos nombres resaltan en la convocatoria (Santos Borré, Palacios, Meza, Bonilla, Fabra, Cuéllar, Barrios) y se espera que se dé continuidad a la idea de que quien llega allí debe ser por sus méritos y talento más que por la presión de los negociantes del fútbol.

2. Necesidad de tener una base local para poder tener más tiempo de trabajo.

Es de saber que un alto porcentaje de la nómina que participa de las convocatorias no se entrena en Colombia lo cual dificulta las concentraciones, el tiempo de trabajo, el control del rendimiento en sus clubes y el mismo rendimiento en relación con la sede de Barranquilla (el factor temperatura, con el calor que abochorna, adormece y disminuye a los rivales, pero también a nuestros jugadores por falta de tiempo en la adaptación). Por tal razón, convocar jugadores del medio local facilita el desarrollo de estos procesos ya que el desplazamiento al lugar de concentración es casi inmediato sin la necesidad de sortear el desgaste de viajes largos; la planificación se centrará en la puesta a punto para la competencia más que en la recuperación de jugadores después de las competencias en el exterior; se puede realizar un seguimiento de primera mano de las actuaciones y partidos y de la misma manera motiva al futbolista al saber que se le da la oportunidad a nuevas caras sin necesidad de estar jugando en el exterior.

3. Rendimiento inconstante de los jugadores que están en el exterior.

El jugador de fútbol siempre se entrena y juega con golpes, dolores musculares, lesiones, enfermedades crónicas, pero hay momentos en que debe darse importancia a la recuperación y el debido descanso. Y cuando las lesiones son importantes, una larga espera que influye en la consolidación de una forma deportiva óptima, también el alto nivel competitivo de quienes comparten camerino en los grandes equipos del exterior, son dos constantes que dificultan mantener una nómina al 100% de su rendimiento.

La llegada a nuevos equipos también influye notablemente, pues la adaptación a culturas, ciudades, idiomas, costumbres y básicamente a nuevos entrenadores, metodologías, compañeros de equipo, es otro factor relevante en este proceso de contar con jugadores en notables condiciones para poder seleccionar un grupo acorde para la competencia.

La estructura de un equipo pasa por la solución a estas reflexiones y por muchos más detalles que pueden dificultar o acelerar un proceso, pero es importante resaltar que aunque se gestionen grandes recursos para movilizar, esta idea no es suficiente cuando factores ajenos al deporte influyen para beneficios de particulares.

Finalmente, hay que recordar que la selección hace parte de la esencia del pueblo colombiano pero es administrada por el pensamiento individualista, la necesidad del lucro personal y las ansias de poder, elementos que en un país en paz deben transformarse para darle paso a una generación que potencie la cultura de la nueva Colombia.