Alquila cómics a 300 pesos

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De lunes a viernes, de nueve de la mañana a nueve de la noche, usted puede leer cómodamente en una silla cualquier cómic por 300 pesos en pleno centro de Bogotá y tomarse el tiempo que quiera para ello.

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Desde hace cuatro años don Juan de Jesús Páez alquiló un pequeño espacio ubicado en la carrera 8 No 21-86 y allí alquila cualquier cómic que a usted se le ocurra.

Este hombre dice tener al menos cien mil cómics que datan incluso de los años 40 y entre sus tesoros se pueden leer títulos como Supermán, Kalimán, Memín, Condorito, Tom y Jerry, El Santo, Samurai, La Pantera Rosa, El Pájaro Loco, Alma de Niño, Jerónimo, el Hombre de Acero, entre muchos otros que realmente son un tesoro para quienes conocen del tema. Sin embargo no vendería esta colección por más dinero que le ofrecieran, ya que ama lo que hace.

Juan de Jesús Páez tiene 56 años de edad y colecciona historietas desde que tenía nueve años: “Yo empecé a guardar cómics, novelas y libros viejos. Un día tomé la decisión de buscar un lugar en donde poder exponerlos y alquilarlos. Encontré este local que es muy pequeño y llevó acá aproximadamente cuatro años, en otro tiempo venía trabajando en la calle, haciendo mis alquileres, pero debido a la persecución de las autoridades perdí mucho material por decomisos y mejor conseguí un lugar seguro”.

Aunque don Juan no ha salido del país tiene cómics de todo el mundo y todos los ha conseguido en Colombia y créanlo o no vive de esto. Tiene una familia a la que ha sacado adelante a punta de alquiler de revistas.

Las edades de los clientes de este coleccionista están entre los 15 y los 80, muchos de ellos son clientes desde hace al menos 30 años. Estos últimos recurren al lugar para leer las obras del novelista español Marcial Lafuente, muchos los llevan, y los canjean por otros. Según don Juan hoy en día están empezando a concurrir universitarios, y hace un llamado para que los jóvenes lean y no dejen morir esta cultura.

En cuanto a las mujeres también van a leer fotonovelas románticas como las de “Julia” y Amémonos, solo por mencionar algunas.

Hoy en día las cosas han cambiado mucho frente a la cultura del cómic. Ya nadie guarda las revistas y muchas ya no son publicadas. El internet ha reemplazado la lectura de las historietas.

“Anteriormente existían cuenterías en los barrios, cuatro y hasta cinco por barrio, dentro de esas cuenterías existía lo que era la cooperativa, o sea donde uno podía comprar papas, chitos y uno se la pasaba todo el día leyendo cómics. Yo era uno de los que me la pasaba leyendo historietas, dejaba a veces de ir a estudiar por agarrarme a leer los cuentos, se me convirtió como en una enfermedad crónica”, cuenta jocosamente don Juan.