A 33 años de la masacre de Convención

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Ramón Aníbal Díaz y Elia Cecilia Castro víctimas de la masacre

El pasado 26 de enero se conmemoró un año más del asesinato de Ramón Aníbal Díaz Carvajal, primer presidente de la Unión Patriótica en Norte de Santander; de su esposa Elia Cecilia Castro Parada, personera de Convención, y de Alirio Alfonso Vera, dirigente conservador aliado

John Freddy Cabrera

La masacre se perpetró en el municipio de Convención, Norte de Santander, posterior a una reunión en la cual se pactó la alianza entre la Unión Patriótica, Renovación Liberal y el Movimiento de Acción Conservadora, MAC, para respaldar la candidatura de Lácides Carmelo Trujillo a la alcaldía del municipio.

Sicarios que se movilizaban en una camioneta los interceptaron, dispararon y huyeron por la vía que conduce a Ocaña, pasando por el frente del puesto de la Policía Nacional que estaba a metros donde sucedió la masacre, quienes no reaccionaron.

El compromiso de Ramón Aníbal

Ramón Aníbal desde niño mostró su vocación de trabajar por los más vulnerables desde que inició sus estudios en el Seminario Mayor de Pamplona, luego en el ejercicio de la docencia en el Colegio Sagrado Corazón de San José de Cúcuta y al graduarse como abogado de la Universidad de Libre cuando asumió la defensa de los derechos de los trabajadores.

A mediados de la década de los años ochenta, el gobierno de Belisario Betancur y la guerrilla de las FARC suscribieron el Acuerdo de La Uribe, que consistía en una tregua, cese al fuego bilateral y la creación del movimiento político Unión Patriótica como alternativa de esperanza hacia los cambios sociales, económicos y políticos que requería el país.

Estos acuerdos derivaron en la alianza entre algunos sectores políticos tradicionales, agentes de seguridad del Estado, narcotraficantes y paramilitares, quienes se oponían a los acuerdos; es en este contexto en el que se produce el genocidio de los y las militantes de los movimientos políticos, sociales y alternativos de la Unión Patriótica, del Movimiento A Luchar y el Frente Popular.

La última intervención pública de Ramón Aníbal Díaz (en el micrófono) fue el 22 de enero de 1988, cuando se proclamó la candidatura de convergencia a la Alcaldía de Cúcuta. Aparecen a su lado la candidata Margarita Silva, Ernesto Samper Pizano y Luis Carlos Galán. Foto archivo

El paro del nororiente y la lista de los 77

En Norte de Santander en el año 1987 la población y sus organizaciones sociales se movilizaron en la jornada del Paro Cívico del Nororiente Colombiano, y la subregión del Catatumbo marcó un hito histórico por su capacidad de movilización y reivindicación de los derechos de sus habitantes. Como reacción a esta, aumentaron la estigmatización, persecución y asesinato de los líderes y lideresas de los procesos sociales.

Esta estigmatización se ve reflejada en una “lista negra” que es denunciada por Ramón Aníbal, quien revela la existencia de una lista denominada «los 77», en la cual figuran los nombres de 77 líderes y lideresas de la región que habían sido declarados objetivos militares por los grupos paramilitares Muerte a Secuestradores, MAS y la Sociedad de Amigos de Ocaña, SAO.

El 8 de enero de 1988, envió una denuncia a Eduardo Assaf Elcure, Gobernador del departamento, en la cual afirmó: “En el corregimiento de Cartagenita, municipio de Convención a partir del 25 de diciembre hasta el 29 o 30 del mismo mes el Ejército desarrolló la peor campaña política en contra de la Unión Patriótica que se haya conocido en el departamento. Ordenaron a la población que en media hora debieran limpiar las paredes borrando todas las consignas de propaganda electoral de la Unión Patriótica. Reunieron a los niños y les dieron dinero y leche para que dijeran qué personas asistían a las reuniones, elaborando la correspondiente lista profiriendo amenazas de muerte contra esas personas”.

Las denuncias derivaron en amenazas de muerte. En repetidas ocasiones Ramón Aníbal recibió llamadas en las cuales le exigían que se fuera del departamento o lo asesinaban. Debido a esto se le asignó un esquema de seguridad del F-2, sin embargo, el día de su asesinato no contaba con el acompañamiento.

Los despojos mortales al llegar a la capital de Norte de Santander fueron recibidos por una caravana de vehículos que los acompañó hasta el concejo municipal donde los depositaron en cámara ardiente. Los actos fúnebres, se realizaron en la sede de la Asociación Sindical de Institutores Nortesantandereanos, Asinort, y luego en la Catedral, donde estuvieron acompañados por muchas personas de diferentes partidos políticos y organizaciones sociales, donde llevaron la palabra Margarita Silva de Uribe, candidata a la Alcaldía de San José de Cúcuta en coalición con la Unión Patriótica, David Flórez del Movimiento A Luchar, Carlos Meneses del Frente Popular, Plinio Bernal la Unión Patriótica, José Antequera del Partido Comunista Colombiano, entre otros.

Impunidad

Los homicidios de Ramón Aníbal Díaz Carvajal, Elia Cecilia Castro Parada y Alirio Alfonso Vera son crímenes que se mantienen en la impunidad, y hacen parte del genocidio de los y las militantes de la Unión Patriótica, que ha sido uno de los episodios más sangrientos del país, que derivó en el asesinato de dos candidatos presidenciales, nueve congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y más de 3.500 militantes.

En el 2014 los asesinatos fueron declarados por la Fiscalía General de la Nación como delitos de lesa humanidad, al concluir que se trató de una alianza entre sectores políticos tradicionales, agentes de seguridad del Estado, narcotraficantes y paramilitares, en lo que se conoce como “Golpe de Gracia” y “Baile Rojo”.

Recientemente se conocieron denuncias que afirman que el exterminio de este partido político obedeció a una estrategia de seguridad nacional que contó con la connivencia de dirigentes políticos de la época.

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