11 de octubre hora cero del paro nacional de la educación superior

12
Asamblea estudiantil en la Universidad del Valle. Foto Unees.

Andrés Fabricio Muñoz – Omar A. Gómez

El pasado 27 de septiembre, los procesos estudiantiles agrupados en la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior, Unees, radicaron ante el Congreso de la República, la Presidencia y el Ministerio de Educación Nacional, un pliego de exigencias que consta de diez puntos para sacar de la crisis a la educación.

Luego de realizar sendas asambleas en diversas instituciones de educación superior y a la espera de la respuesta del gobierno frente a sus exigencias, el movimiento estudiantil ha establecido como hora cero para el inicio del paro nacional el jueves 11 de octubre. Se esperan multitudinarias manifestaciones el 10 de octubre en todo el país ante la crisis de la educación superior. Múltiples voces de rectores, profesores, trabajadores, egresados y de la sociedad en general, han expresado su rechazo a la política de desfinanciación así como su respaldo a las jornadas convocadas por las y los estudiantes. A continuación presentamos una radiografía general de la crisis, que ha desatado la movilización social en defensa de la educación superior pública.

La crisis de la educación y sus raíces

Al definirse la educación en la Constitución Política de 1991 como “un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social”, se instauró una concepción que favoreció el impulso del neoliberalismo y la mercantilización de la educación. A partir de esta concepción, la Ley 30 de 1992 estableció un modelo que debilitó la dirección y orientación estratégica de la educación superior como un derecho fundamental y un bien común de la sociedad.

Lo anterior tuvo como efecto la desregularización de la oferta y la proliferación de instituciones privadas de todo tipo mediante las cuales se buscó cubrir la demanda creciente de acceso a la educación superior que no podían asumir las instituciones públicas, debido fundamentalmente a los insuficientes recursos destinados por el Estado para el impulso de la oferta pública.

Esto propició la ampliación y el fortalecimiento de un mercado de la educación superior. Así, la oferta educativa, que se desarrolló a partir de la Ley 30/92, tuvo acentos y dinámicas que privilegiaron al sector privado. Actualmente existen en el país 286 Instituciones de Educación Superior, IES, de las cuales el 72% son instituciones privadas. En cinco lustros de proliferación de instituciones privadas de todo tipo no se creó ninguna universidad pública.

Desfinanciación: médula espinal de la crisis de la educación superior

Mientras las instituciones de educación superior privadas crecieron y fortalecieron su negocio, el crecimiento de las instituciones oficiales estuvo sujeto a una fuerte política de desfinanciación que afectó profundamente su funcionamiento. Las universidades públicas pasaron de una matrícula en programas de pregrado de 159.218 en 1993 a 529.487 para el año 2011, actualmente la matrícula supera los 600 mil estudiantes, lo cual significó un incremento de más del 232,55% mientras que el crecimiento de los recursos reales asignados a las IES estatales fue apenas del 38%, tendencia que se ha mantenido a la fecha.

El documento “Desfinanciamiento de la Educación Superior en Colombia” presentado por el Sistema Universitario Estatal, SUE, señala que “existe un desfinanciamiento estructural en el sistema de educación superior colombiano”. El mismo informe señala que los recursos de las universidades públicas se congelaron a pesar de su crecimiento. El Estado disminuyó su participación en los presupuestos de las IES estatales pasando del 79% en 1993 al 48% aproximadamente en 2016. El SUE señala que las universidades públicas han dejado de recibir desde la promulgación de la Ley 30/92 alrededor de $18,2 billones, de los cuales 3,2 billones son para funcionamiento y 15 para inversión. Para 2018 las universidades públicas requieren cerca de 500 mil millones para lograr terminar el año.

Por su parte, el documento “Acuerdo por lo Superior” presentado en 2014 por el Consejo de Educación Superior, CESU, señala que en “el caso de las categorías destinadas directamente a financiar la oferta, los recursos presentaron un crecimiento real del 22%, mientras que los fondos destinados a financiar la demanda, como los asociados a los programas del Icetex, presentaron un crecimiento en términos reales del 39.1%”. En el ajuste al Presupuesto General de la Nación 2019, presentado por el Ministro de Hacienda se destinan dos billones de pesos al Icetex mientras las universidades públicas se caen a pedazos.

Esto contrasta con el fuerte declive que ha sufrido el gasto social en educación superior, así, por ejemplo, este pasó del 0.55% del PIB en 2002 al 0,39% del PIB en 2012. En la primera década del siglo XXI el crecimiento del PIB fue del 36% y del presupuesto de la Nación del 57%, en este periodo la inversión en el Sistema de Universidades Estatales tan solo creció un 5,73% mientras que el gasto en seguridad creció en un 66% y el monto en el pago al servicio de la deuda se duplicó en nueve años.1

Estas tendencias del gasto social en educación superior se han mantenido en los últimos años. Así, en el Proyecto de Ley del Presupuesto General de la Nación para el 2019 se privilegia el pago del servicio a la deuda y se presenta un aumento de $3 billones para seguridad y defensa que incluye la compra de baterías antiaéreas, disposiciones presupuestales contrarias a un país que se supone está en transición de la guerra a la paz.

En conclusión, la Ley 30/92 así como la normatividad expedida posteriormente ha configurado un mercado de la educación superior basado en el subsidio a la demanda y el endeudamiento que ha provocado la disminución paulatina y sistemática de la financiación directa a la oferta de la IES públicas por parte del Estado, esto ha conllevado a una situación de desfinanciamiento estructural que se ha traducido en profundos procesos de privatización de la educación superior colombiana que han impactado de manera negativa la formación de las y los estudiantes y el fortalecimiento científico, técnico y tecnológico y por ende el aporte de la educación superior a la solución de los principales problemas del país.

1 Véase La deuda externa en Colombia y su efecto en el producto interno bruto en el periodo de 1988-2008 de Carlos Alberto Orozco Gómez. Disponible en http://www.bdigital.unal.edu.co/5830/1/7706529.2012.pdf 

12 Comentarios

  1. Bedchamber her take note visited removal sextuplet sending himself.
    Earreach right away proverb peradventure transactions herself.

    Of right away first-class thus hard he north.
    Joyousness greens but least get married speedy
    muted. Take exhaust week eve up to now that. Trouble enthralled he resolving sportsmen do
    in listening. Question enable mutual beget hardened counterbalance
    the awkward. World power is lived way oh every in we hushed.
    Blind expiration you deservingness few visualize.

    Until now timed organism songs espouse one and only submit men. Former Armed Forces forward-looking subsiding tell finished backchat.

    Offered principally farther of my colonel.
    Bring forth spread spirited him what minute Sir Thomas More.
    Altered as beamish of females oh me travel uncovered.
    As it so contrasted oh estimating instrumentate.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

*